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MOVIMIENTO POR LA TIERRA

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Centurión en la última frontera forestal de Cerro Largo...

Centurión en la última frontera forestal de Cerro Largo...

FOTOGRAFIA: fiesta de fin de año Escuela 16. Centurión-Cerro Largo

GRUPO DE PRODUCTORES DE CENTURIÓN SE CONSOLIDAN COMO ASPIRANTES A COLONOS

Fuente: ATLAS

20 junio, 2014 Florencia Paggiola Sociales

Vecinos de la zona de Centurión avanzan en proyecto planteado a nivel del Instituto Nacional de Colonización, para un uso asociativo de predios en la zona.

Richard de Brum informó a ATLAS que el grupo se encuentra “muy esperanzado” en cuanto a lograr los objetivos a un plazo no muy lejano: “nosotros comenzamos con este movimiento este año, en enero de este año se comenzó con las primeras reuniones y hemos dado pasos muy importantes como la inscripción, la formación del grupo, la confección de la reglamentación interna del trabajo y el uso de la tierra, además de todo los requisitos que plantea el Instituto Nacional de Colonización para inscribirnos, eso está todo hecho, así que ahora estamos nada más que a la espera de que surja la tierra y que Colonización pueda acceder a ella, para que después se proceda a la distribución”, indicó.

Entiende este productor que existe voluntad de parte del organismo de acceder a estas tierras que hoy están improductivas en manos de forestadoras, sobre todo teniendo en cuenta que rige para esa zona un decreto que prohíbe la forestación por tratarse un área de reserva: “así se nos ha manifestado directamente por la Directora Nacional de Colonización en la reunión que mantuvimos en un galpón del Prado el 30 de abril pasado, a donde fuimos todos los aspirantes de la zona de Centurión, entre otros aspirantes del departamento, y allí mismo nos atendió, quedamos todos muy conformes con lo manifestado allí, aunque es razonable lo que se nos plantea de que tiene que surgir el negocio, es decir tiene que estar la propuesta de venta de la tierra y que sea accesible para el Instituto. Entonces, estamos esperanzados en ese aspecto”, puntualizó, al tiempo que recordó que actualmente integran el grupo de Centurión 28 vecinos, pero no se descartan nuevas incorporaciones: “de surgir la tierra, sabemos que hay más interesados, incluso de otras zonas que se han acercado a nosotros también con el propósito de trabajar la tierra, que realmente es lo que nos mueve; por la característica de la zona, al ser una reserva departamental, lo que nos mueve es que se trabaje la ganadería, lo que se ha hecho tradicionalmente, históricamente, que son actividad que le da trabajo a la zona y no colide con el tema preservación del medio ambiente”, expresó.

http://diarioatlas.com.uy/2014/06/20/grupo-de-productores-de-centurion-se-consolidan-como-aspirantes-a-colonos/



Cambios en el paisaje rural de Durazno

Cambios en el paisaje rural de Durazno

La irrupción del capital financiero en el agro uruguayo reforzó las prácticas capitalistas del agronegocio vinculadas al boom sojero, forestal y ganadero. La globalización tecnológica, en tanto, favoreció una nueva mixtura de los habitantes del campo y la ciudad que exige redefinir “lo rural”. Ajena pone la lupa en las cercanías del pueblo duraznense de Carlos Reyles –o Molles- para develar algunas pistas de estos cambios.

 Antes de llegar a la ciudad de Durazno el paisaje rural dominado por la ganadería extensiva empieza a salpicarse de imágenes impensables poco tiempo atrás. A las vacas pastando sin apuro en extensos páramos verdes se sumó el agronegocio, que con sus pies en el boom sojero viene maquillando la cara ganadera del departamento. Al borde de la ruta 5 se han instalado empresas que venden maquinaria agrícola, fertilizantes y agroquímicos. Plantas de silos para el acopio de granos conviven ahora con un hotel, una whiskería (eufemismo para referirse al “quilombo”) y con el continuo trasiego de camiones repletos de soja y trigo.

Frente a la planta de distribución de ANCAP, a pocos metros de iniciada la zona urbana, Petrobras está construyendo una amplia estación de servicio. Placenteros chalets se están levantando en las inmediaciones del zoológico municipal y del Parque de la Hispanidad. Y en la ciudad que Fructuoso Rivera fundó en 1821 para “los huérfanos de la patria” pululan las camionetas 4×4 y distintas sucursales de grandes comercios montevideanos. Nadie quiere quedar fuera de la fiesta. Es la era de la bonanza económica que desde hace once años reina en un país que crece como levadura a impulsos de una insaciable demanda internacional de alimentos.

La posición estratégica de Durazno en el centro del país –casi a la misma distancia del puerto de Montevideo que del puerto de Nueva Palmira– potenció la expansión de la frontera agrícola del departamento. Las áreas plantadas pasaron de 15 mil a 120 mil hectáreas y la producción de granos de 30 mil a 500 mil toneladas anuales entre 2002 y 2012. La empresa Erro (una de las principales exportadoras uruguayas, con sede en Soriano) sumó el año pasado la sexta planta de silos en la ruta 5, para absorber la producción sojera de Durazno, Tacuarembó, Flores y Florida.

Las inversiones extranjeras, en tanto, vienen acompañadas del desembarco sigiloso del capital financiero. La crisis económica en Estados Unidos y en Europa llevó a que los fondos de inversión miraran hacia el Río de la Plata en busca de rentabilidades mayores a las que podían obtener en los países desarrollados. En Uruguay han invertido en tierras, ganado, maquinarias y cultivos. “Hay un traslado significativo de capitales financieros desde el hemisferio norte al hemisferio sur. No sólo a través de las multinacionales, sino también con una inversión hormiga: pequeños y medianos inversores que compran acciones de los fondos de inversión, que mediante fideicomisos se dedican a comprar o arrendar tierras. Este flujo de capital financiero que llega al agro no pasa por el sistema bancario tradicional y suele ser fuertemente especulativo”, explicó a Ajena Diego Piñeiro, docente grado 5 de sociología rural (Facultad de Ciencias Sociales-UDELAR).

De 2001 a 2013 tres millones de hectáreas fueron transadas por capitales extranjeros, arribados a Durazno en forma de pools de siembra o de empresas que compran ganado, lo engordan en tierras arrendadas, para luego revenderlo. Estas prácticas capitalistas del agronegocio están en línea con el andamiaje institucional montado en la década de 1990 para que “los inversores entren y salgan rápidamente del negocio agropecuario. Es la idea del campo como un lugar para invertir y sacar la rentabilidad más alta en el menor tiempo posible. La concepción del negocio a la que estábamos acostumbrados era la del productor rural que residía o manejaba el campo con mano de obra familiar o asalariada. Es lo que llamaría capital productivo, por oposición al capital financiero especulativo, que invierte y arrienda la tierra uno o dos años, pero se marcha cuando cambia la relación de costos”, explicó Piñeiro.

En este nuevo paisaje rural, el mapa de los actores sociales se está reconfigurando: declinan los productores familiares, asoman los sindicatos rurales, aumentan los contratistas y trabajadores rurales pero con residencia urbana, y los grandes emprendimientos agropecuarios desplazan de sus tierras no sólo a los pequeños productores (91 por ciento de los 12.241 establecimientos que desaparecieron entre 2000 y 2011 tenía menos de 100 hectáreas), sino también a las burguesías rurales del Interior. Por ejemplo, el pool de siembra argentino El Tejar, empresa agropecuaria que llegó a contar con 68 mil hectáreas, transó tierras en Durazno. Instalado en nuestro país desde que Argentina aplicara retenciones a las exportaciones, El Tejar vendió a principios de este año sus tierras en Uruguay por 170 millones de dólares al Union Agriculture Group (de capitales estadounidenses, canadienses y uruguayos), que ahora maneja 170 mil hectáreas.

A 44 quilómetros al norte de la ciudad de Durazno se encuentra el pueblo de Molles, oficialmente Carlos Reyles (ver recuadro). Ajena visitó a algunos pobladores de la zona que viven en las inmediaciones del arroyo Villasboas, a 10 quilómetros del pueblo. En la estancia La Tropilla, sobre la ruta 5, Amanda Urruzmendi vive hace 40 años junto a su marido en un establecimiento familiar de 350 hectáreas. A poco de allí Omar Ruiz se desempeña como “puestero” (cuida y trabaja las tierras) de un establecimiento ganadero de 1.000 hectáreas.

 

Comparte con su familia –que antes vivía en Molles– una casa cerca del casco de estancia de su patrón, pero a la que se accede por una servidumbre de paso tras atravesar cuatro porteras. Al fondo de ese camino Eduardo Rodríguez, de 33 años, tiene un pequeño predio ganadero de 66 hectáreas. Aunque vive en Durazno y administra otra estancia de propietarios montevideanos, trabaja su campo casi en solitario desde que era adolescente. Pegado, en otra casa más pequeña, vive José Guerrero, conocido como “Colacho”, peón rural que durante un tiempo trabajó en el predio. Ahora está jubilado, pero como prefiere la vida rural y tiene buena relación con Eduardo, se quedó a vivir ahí. Mario Quijano, por último, es un contratista agrícola radicado en la ciudad, que ofrece servicios de cosecha a las estancias del departamento.

El capital extranjero ha tentado a muchos estancieros para que vendan sus predios; el país sigue siendo, según Piñeiro, un oferente de “tierra barata” en comparación con Argentina y Brasil. Y Durazno no ha sido la excepción. “Cuando los ingleses e italianos llegaron, hace como siete u ocho años, venían con la chequera a la vista a saludarnos y comprarnos el campo”, ilustró Amanda. Oriunda de Trinidad, se trasladó a Villasboas en 1975. La acogedora casa donde vive hace difícil imaginar que hace 80 años era de barro, y refleja la perseverancia de sus moradores por mejorarla: le anexaron el baño y la cocina, cambiaron las puertas de dos hojas y realizaron reformas estructurales en el predio. “Si no fuera porque amamos el campo, nos serviría mucho más arrendarlo y vivir de la renta en la ciudad que trabajarlo con nuestras manos”, lamenta. “En esta zona [Villasboas] los campos han cambiado mucho de dueño. Antes había familias, pero ahora estamos rodeados de argentinos, italianos y brasileños que no viven acá sino que contratan administradores”, comentó.

Aunque el peso de los argentinos viene disminuyendo, la extranjerización es evidente entre los productores sojeros de la zona. De 2000 a 2011 las tierras en manos de personas físicas uruguayas descendieron de 90 a 54 por ciento. Además, aumentó el proceso de concentración: el 60 por ciento de la superficie del país está en manos del 9 por ciento de propietarios con más de 1.000 hectáreas, mientras que el 5 por ciento de la superficie lo tiene el 56 por ciento de las explotaciones con menos de 100 hectáreas, según el último Censo Agropecuario (2011). A su vez, mientras el precio promedio de la tierra se multiplicó por siete en la última década, el de los grandes predios (más de 2.500 hectáreas) aumentó en doce veces. “Eso significa que los compradores son grandes empresas que están desplazando a las burguesías rurales del Interior que no se han podido adaptar a los cambios tecnológicos. Porque la gran burguesía terrateniente, en cambio, al adaptarse a las condiciones del agronegocio, ha mantenido sus establecimientos agropecuarios”, sostuvo el sociólogo.

Pero no sólo las empresas agropecuarias debieron adaptarse a los cambios. El teléfono celular y la masificación del uso de  motocicletas, por ejemplo, han repercutido en los modos de organizar la fuerza de trabajo y en la frontera cultural entre el campo y la ciudad. “Ahora el patrón levanta el teléfono y coordina alguna tarea con un empleado que agarra su motito y se va al campo uno o dos días, para regresar luego a la ciudad donde vive con su familia. Ese tipo de trabajo es cada vez más frecuente, tanto a través de contratistas como de ‘trabajadores a teléfono’”, ejemplificó Piñeiro. Estas nuevas posibilidades permiten que un alto porcentaje de trabajadores rurales resida en zonas urbanas. “Hoy es necesario redefinir lo rural si se quiere comprender las nuevas relaciones que se establecen entre los que moran en el campo y los que lo hacen en la ciudad”, afirmó. Aunque falta procesar algunos datos del censo de 2011, Piñeiro arriesga que es probable que alrededor del 50 por ciento de los trabajadores rurales tenga actualmente residencia urbana (en particular los vinculados a la forestación, la agricultura y la granja).

El uso de computadoras, el acceso a internet y a la televisión también han hecho lo suyo. En la casa de Amanda cuelga en la pared un teléfono añejo con el que solía comunicarse con su familia en Trinidad. “Las comunicaciones nos cambiaron la vida”, asegura. Y señala una mesita donde está la laptop, el teléfono celular y la base del wifi. “Date cuenta de que en 1950, cuando Uruguay salió campeón del mundo, en Goñi, donde nací, sólo había dos radios, y estaban en los boliches”, agrega Colacho, el peón rural. Ahora además de radio, tiene un celular, una moto y un televisor a color en el que mira “alguna película buena” en La Red o en TNU. Mientras arma un tabaco, recita las satisfacciones que le dan estos avances: con la moto, por ejemplo, suele ir a Durazno a visitar a su hermana y a Molles a ver algún partido de fútbol en el boliche, y “cuando voy en moto y agarro garufa, me quedo en la casa de algún vecino y me vuelvo al otro día. Porque yo mamado no manejo ni loco”. Tiene sus propios chanchos, gallinas y hasta una pequeña quinta que le permiten sobrevivir, junto con los escasos 7 mil pesos que cobra de jubilación. “En la ciudad me muero de hambre, acá me revuelvo”, aseguró.

Los contratistas, por otra parte, están de parabienes. Mario Quijano, contratista agrícola, calculó para Ajena que en la última década en Durazno pasó de haber 3 a 30 contratistas. Un estudio los caracteriza como nuevos empresarios que, sin poseer tierras, tercerizan servicios para las empresas agropecuarias.1 Si bien hay diversidad de contratistas desde hace muchos años, aumentaron los que ofrecen cuadrillas de trabajadores rotativos según las zafras. No es el caso de Quijano, quien montó su empresa a partir del embolsado de grano húmedo (sorgo fermentado para la alimentación del ganado) y logró comprar cuatro cosechadoras para atender el boom sojero. A su cargo tiene a cuatro trabajadores efectivos y contrata otros cuatro o cinco en los períodos de zafra. “El problema es que no hay gente preparada para manejar un tractor o una cosechadora, y tampoco tienen conocimientos que se aprenden con la práctica”, afirma. La baja desocupación y las ofertas constantes hacen que la rotación laboral sea permanente. Antes de terminar la zafra de la soja, hace pocas semanas, perdió algunos empleados a manos del megatambo que el millonario argentino Alejandro Bulgheroni instaló en Durazno en 2013, uno de los más grandes de Sudamérica.

Hace poco tiempo la familia de Ruiz se trasladó de Molles a Villasboas. Sentados frente a la cocina a leña, su hija y su yerno miran una película por DirecTV. Ruiz no para de comparar las ventajas de su situación actual con las penurias que le tocó vivir en el pasado. “Cuando empecé a trabajar, como gurí no me daban ni cama, dormía en los pelegos de las estancias. ¡Y ahora tenemos hasta las ocho horas!”, exclamó. Eduardo, en tanto, duerme algunas noches en la casa de Villasboas, construida hace más de un siglo y que a pulmón ha ido refaccionando. Desde 2010 tiene luz eléctrica –instalada a medias con el patrón de Ruiz–, y hace poco adquirió una bomba de agua para sustituir el aljibe. Al fondo del predio de Amanda sigue abandonada la estación de trenes de Villasboas que supo alojar en su entorno a los trabajadores de AFE. “El tren sigue pasando pero hace años que no para”, dijo con nostalgia.

 

LOS EMBATES DEL AGRONEGOCIO

 

http://revistaajena.com/2014/07/04/los-embates-del-agronegocio/

"Mientras el tema de la tierra no sea resuelto, va a volver al tapete. Podrán cubrirlo de un manto de silencio, pero va a volver." Raúl Sendic

"Mientras el tema de la tierra no sea resuelto, va a volver al tapete. Podrán cubrirlo de un manto de silencio, pero va a volver." Raúl Sendic

XENIA ITTÉ, VIUDA DE RAÚL SENDIC, CANTÓ LAS 40 EN MONTEVIDEO PORTAL

Por GERARDO TAGLIAFERRO

http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_234817_1.html

 


"La unica manera de salir de la zafralidad es seguir luchando por la tierra.Viva Raúl. Viva UTAA" Juan Santana (UTAA)

"La unica manera de salir de la zafralidad es seguir luchando por la tierra.Viva Raúl. Viva UTAA"  Juan Santana (UTAA)

Raúl Sendic 28 de abril de 2014

Raúl Sendic 28 de abril de 2014

Plan y fantasía

“Qué importa que nos apaguen la luz, Sendic ilumina el camino”. Así decía un grafiti urgente en aquel 1989 bisagra que estábamos viviendo. Veníamos de la derrota del voto verde y nos esperaban duros golpes ideológicos con la caída del muro de Berlín, el desbarrancamiento de la revolución sandinista y la crisis de la Cuba socialista. También era un año de sequía y apagones programados, que los jóvenes aprovechaban para desafiar las razias cotidianas.

La muerte del Bebe nos tomó por sorpresa, de la misma manera que nos sorprendió con sus planteos al salir de la cárcel. El mítico líder guerrillero, que había sobrevivido al intento de lento aniquilamiento del enemigo, sale con un plan de emergencia para el desastre de país que nos dejó la dictadura. Habla de no pagar la deuda externa, de pasar las tierras en manos de los bancos al Instituto Nacional de Colonización, limitar el latifundio vía reforma constitucional y castigar vía impuestos al consumo suntuario. Crea el Movimiento por la Tierra y habla de un Frente Grande como instrumento para juntar a los que coincidan con este planteo, a nivel político pero fundamentalmente a nivel social, aprovechando el torrente de organizaciones sociales que la lucha contra la dictadura había generado. No se la llevó casi nadie; desconfianza en la izquierda y hasta en los propios tupamaros, que estaban pensando más en resolver sus viejos conflictos producto de la derrota. Pero al Bebe no le importó; fiel a su estilo, siguió adelante, recorriendo el mundo y aprendiendo de las diferentes experiencias revolucionarias, estudiando economía y articulando con todo aquel que pudiera aportar a la causa. Por su casa de Ejido pasaban desde Reinaldo Gargano hasta Luis Mosca (que después fue ministro de Economía de Sanguinetti, pero en ese momento pertenecía a la parte “progresista”del Partido Colorado), también Hugo Batalla, Óscar López Balestra y Alberto Couriel, entre otros. Nunca recibió a Jorge Batlle, que en varias oportunidades le mandó decir que se tomaría un café con él (Lacalle se encargó de cobrárselo en una campaña electoral posterior).

Han pasado 25 años, hace casi diez que la izquierda gobierna en el Uruguay. Como dijo el representante del Movimiento Sin Tierra de Brasil en el acto en recuerdo de Sendic el sábado, hoy el enemigo ya no es más el viejo latifundio sino el agronegocio (aliado al capital financiero internacional), que concentra la propiedad de la tierra, destruye los recursos naturales y expulsa a los pequeños productores familiares que aún sobreviven en nuestra campaña. La izquierda aprobó la ley de ocho horas para el trabajador rural, el Instituto de Colonización ha repartido tierras para aspirantes largamente postergados, pero sigue siendo algo testimonial ante el avance del agronegocio. Parece que el país necesita los puntos de crecimiento del PIB que aportan estas grandes empresas para sostener el nivel de consumo necesario en las ciudades, que prefieren mirar al mundo desarrollado como modelo. En un año de campaña electoral, poner en discusión este modelo, con la apertura que nos mostró el Bebe, mirando más hacia el campo y escuchando a los olvidados de la tierra, es quizá la mejor forma de seguir ese camino que nos sigue iluminando Sendic.

La Diaria, Nacional , 28.4.14

http://ladiaria.com.uy/articulo/2014/4/plan-y-fantasia/


17 de Abril: Día Internacional de la Lucha Campesina “Contra el acaparamiento y por la recuperación de nuestra tierra y nuestros territorios”

Un Día de Lucha y Resistencia:

lucha

En el Estado de Pará (Brasil), el 17 de Abril de 1996, alrededor de 1500 campesinos y campesinas sin tierra, que habían venido luchando cerca de dos años por su derecho se asentaron en un espacio de tierra no-productiva después de haber sido expulsados de sus propias tierras, se movilizaron hacia la capital de Pará, con el fin de presentar sus demandas y exigir solución para su situación. Cuando llegaron a la ciudad de Eldorado de Carajás la marcha se detuvo para que las mujeres embarazadas y los niños descansen, pero fueron atacados por más de 100 policías militares, quienes dispararon con armas a los manifestantes, 19 compañeros y compañeras murieron cayeron muertos y 69 resultaron heridos en esta masacre. Hasta la fecha, no ha habido ninguna condena para los responsables de este crimen contra los campesinos del Movimiento Sin Tierra de Brasil.

El mismo día, dirigentes campesinos, hombres y mujeres de todo el mundo que son parte de la Vía Campesina se encontraban reunidos en Tlaxcala, México en su Segunda Conferencia Internacional, quienes al saber de estos hechos, declararon al 17 de Abril como el “Día Internacional de la Lucha Campesina”, en reconocimiento y homenaje a compañeros y compañeras quienes luchan por la tierra y los derechos de los campesinos en todo el mundo.

Un año más tarde, el 17 de Abril de 1997, en Cochabamba, Bolivia, 5 compañeros cocaleros entre ellos un niño y una mujer, fueron masacrados, por llevar 3 meses ya de vigilia en busca de los derechos de la Madre Tierra, y el cultivo soberano de la hoja de coca. Estas historias se repiten en todo el mundo, pero muchas de ellas son invisibilizadas por los intereses del capital. En este sentido, el 17 de Abril, no es un día de fiesta, todo lo contrario es un día de movilización, de lucha y resistencia campesina en todo el mundo.

Al presente…

Hoy en Latinoamérica con mucha más fuerza, el imperialismo adopta por nuevas y diversas formas para seguir reproduciéndose cínicamente, fortaleciendo así, su modo de dominación y explotación, mediante un nuevo modelo de acumulación que favorece la expansión del capital trasnacional, asociado al agronegocio y a la minería cielo abierto.

El capital, en su afán por acaparar el poder y los recursos, ha ido creando mecanismos perversos para desaparecer a los campesinos y campesinas obligándolos a entrar a un modelo de producción industrial que prioriza la exportación por encima de la propia vida, dejándolos sin alimentos sanos y tierras para su cultivo, sumiéndolos en la pobreza y el hambre. En Latinoamérica cada día crecen con más fuerza mecanismos como el monocultivo para la producción de agrocombustibles y transgénicos que influyen directamente al pueblo campesino, originario y afrodescendiente, pues es extensivo en tierra lo que genera un desgaste de la tierra a corto plazo, agudiza la crisis climática y conlleva el desplazamiento forzado de las campesinas y campesinos a las grandes ciudades, engrosando así los cordones de pobreza Actualmente, nuestro continente y su gente se enfrenta a un fuerte acaparamiento de tierra por parte de las principales empresas multinacionales, las cuales invaden nuestras tierras y saquean nuestros recursos naturales; en muchos de nuestros países sufrimos con la concentración de tierras para la producción de caña de azúcar, palma africana, soja, banano, maíz, etc. en detrimento de una producción de alimentos al pueblo.

El acaparamiento de tierras niega el acceso a la tierra a nosotros campesinos y campesinas, desgastan nuestros suelos y sus nutrientes con el monocultivo, maltratan y discriminan a nuestras mujeres campesinas cargándolas de trabajo con el patriarcado, eliminan nuestras semillas y enferman a nuestros pueblos con la utilización de los agrotóxicos y transgénicos, dejándonos sin medios para producir nuestros alimentos.

Actualmente un nuevo fenómeno que se conecta al acaparamiento de tierra – y que solo refuerza la concentración de las tierras en pocas manos – es la modernización de capital en el campo, que sirve para una producción más grande de alimentos para la exportación a otros continentes, en los mercados especulativos y a la producción de los agrocombustibles, resultando en el fortalecimiento de las transnacionales y del capital financiero, en la súper explotación de la mano de obra, en el no cumplimiento de los derechos de los y las trabajadoras asalariadas y la violación de los derechos humanos. Este nuevo fenómeno es fortalecido también por muchos de los gobiernos de Latinoamérica, los cuales se someten a los acuerdos económicos y financieros que propone la lógica capitalista mundial dejandonos sin protección del aparato estatal de nuestros países.

La Resistencia Crece

Nuestro continente viene defendiéndose de la invasión hace siglos; por mucho tiempo vemos nuestros recursos naturales siendo robados. La lucha campesina, originaria y afrodescendiente es necesaria.

Somos nosotros y nosotras los que defendemos y luchamos por nuestros derechos visto que la política mundial capitalista resulta en el avance del hambre, de la guerra, y la violación de los derechos humanos, etc.

Nuestra lucha es por la soberanía de nuestro pueblo, por la solidaridad con todos los pueblos; luchamos por un sistema en el cual la vida sea lo principal, luchamos por la soberanía alimentaria, por continuar alimentando al mundo con alimentos saludables.

Luchamos por nuestro acceso a la tierra, al agua, a mantener las semillas como patrimonio de nuestros pueblos, a la conservación de la Madre Tierra para que nuestro mundo sea vida y no muerte. Por mucho tiempo hemos sido discriminados, oprimidos, detenidos, perseguidos, asesinados y masacrados por luchar por nuestros derechos y de todo el pueblo del mundo pero a cada momento nuestra lucha se refuerza, a cada día y a cada clamor del pueblo nosotros enseñamos revuelta, indignación, solidaridad, cambio y ¡LUCHA!

Seguiremos luchando y avanzando en nuestra lucha, en nuestras conquistas. En este sentido, rechazamos todo intento de represión y la criminalización de la lucha y la protesta en el continente y en el mundo, a lo largo de la historia los pueblos se levantan y resisten para transformar todo aquello que los oprime, domina y somete en esa lucha incesante contra el sistema dominante.

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC/Vía Campesina, hacemos un llamado a todas las organizaciones a realizar variadas actividades en cada uno de sus países, reforzando la lucha internacional campesina y en búsqueda de nuestros derechos; estas pueden ser movilizaciones, foros, eventos culturales, ferias de soberanía alimentaria, solicitamos nos envíen información sobre la actividad que realicen en cada uno de sus países, para de esta manera junto con la Vía Campesina visibilizar esta gran movilización alrededor del mundo.  Por más que implementen todos los mecanismos para debilitar y desarticular al conjunto de las clases oprimidas del campo y la ciudad:

¡LA RESISTENCIA CRECE!

POR LA TIERRA Y LA SOBERÍA DE NUESTROS PUEBLOS

¡AMÉRICA LUCHA¡

 

Extraído de: http://www.cloc-viacampesina.net/

Cansados de esperar

Cansados de esperar

El 26 de noviembre de 2007, en la plaza principal de Bella Unión, Artigas, en el curso de una de sus giras “pueblo a pueblo”, el presidente Tabaré Vázquez prometió que el Instituto Nacional de Colonización (Inc) entregaría tierra a “los peludos y sus hijos”.

El anuncio presidencial abrió las puertas a un proyecto de instalar en la tierra prometida una colonia agraria de asalariados rurales y pequeños productores. El objetivo de la colonia, denominada Raúl Sendic Antonaccio por el Inc, era producir caña de azúcar para Alcoholes del Uruguay (Alur), en el marco del proyecto sucroalcoholero del gobierno progresista.
Cuando se comenzó a hablar de la futura colonia quedó claro que la tierra sola no era suficiente. Como plantearon reiteradamente los aspirantes a colonos y las organizaciones que los representan, se necesitaba maquinaria, viviendas, financiación, sistema de riego y otras cosas imprescindibles, pero no se contaba ni con un tractor en buen estado. En esas condiciones era imposible que los colonos pudieran trabajar y vivir dignamente.

También tomó cuerpo el  no menos razonable planteo de no convertir a la colonia en un monocultivo de caña. “ Además  de caña debemos producir alimentos”, afirmaron, una y otra vez, quienes aspiran a afincarse con sus familias en la colonia.
Pero el proyecto se fue hundiendo poco a poco en un profundísimo pozo de idas y vueltas, dilatorias, reuniones extenuantes y aplazamientos de todos los colores. Los peludos y los pequeños productores empujaban y empujaban pero el INC y ALUR hacían tiempo y no concretaban. Y así pasaron dos años, dos meses y cuatro días sin que el proyecto terminara de nacer, sin que la colonia, que tantos hermosos sueños había encendido, se hiciera realidad.

Fue así que en las primeras horas del pasado lunes 4 de enero la tierra prometida fue ocupada por militantes de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (Utaa), la Asociación de Pequeños Agricultores y Asalariados Rurales de Bella Unión (Apaarbu), el Sindicato de Obreros de la Caña de Azúcar (Soca), la Gremial Granjera y el Sindicato de Obreros de Calagua (Sucal), las cinco organizaciones sociales  involucradas en el proyecto.
“Ocupamos porque nos tenían a cuentos”, dice Juan Santana y agrega: “La gente se cansó de esperar. No entregaron la tierra que habían prometido hace dos años y tampoco se adoptaron medidas para que los colonos tuvieran condiciones dignas de vida y de trabajo”.

“La entrega de la tierra que había prometido el presidente se venía postergando y postergando y no se adelantaba nada. Fue por eso que ocupamos, porque ya no servía seguir esperando. Sólo luchando se consiguen las cosas”.

La ocupación puso rápidamente en movimiento a Alur y al Inc. Con la toma de la tierra se logró llegar a una instancia de negociación que permitió abordar temas planteados más de dos años atrás. En efecto, cuando sólo transcurrían tres días de ocupación, representantes de Alur, el Inc, Utaa, Soca, Sucal, Apaarbu y Gremial Granjera mantuvieron una extensa reunión centrada en las demandas planteadas por las organizaciones. El acta de esa reunión, firmada por los representantes de Alur y el Inc, contiene los reclamos de los sindicatos y sirve de base para las negociaciones que están en curso.

Un día después de esa instancia clave, la ocupación fue interrumpida pero no levantada. “Pasamos a un cuarto intermedio, mientras seguimos negociando. Si no llegamos a acuerdos satisfactorios para los trabajadores y los pequeños productores retomaremos la medida. Estamos en estado de alerta”, dijeron a Nueva Tribuna dirigentes de los sindicatos.

Un nuevo modelo agrario

Un nuevo modelo agrario

“Cuando surgió el tema de la colonia, en Utaa comenzamos a trabajar para que el proyecto fuera una alternativa al modelo tradicional que predomina en el campo”, dice Jorge Rodas.

“Actualmente, el modelo tradicional hace que el asalariado rural sea el más abandonado. Es el que más aporta y el que menos recibe. Recibe tan poco que ni siquiera puede mandar a los hijos a terminar Secundaria. Por eso vimos a la colonia como una experiencia que permitirá el acceso a la tierra por la que tanto hemos luchado para trabajar y vivir con dignidad, cubrir las necesidades de nuestras familias y dar una buena educación a nuestros hijos. La tierra no debe ser sólo para los grandes latifundistas, para los monocultivos, las multinacionales, para los capitales extranjeros”, agrega.

“Las 2033 hectáreas que nos prometieron no pueden venir solas. La tierra es importante, es la base de todo, pero se necesita algo más. Se necesita un parque de maquinaria, viviendas para las familias que se asienten en la colonia y, entre otras cosas, recursos financieros que permitan trabajar y vivir mientras llega la cosecha. Si no se dan esas condiciones, la experiencia puede fracasar porque ni los peludos ni los pequeños productores son grandes terratenientes que disponen de capital para sembrar y esperar. Si no disponen de medios para aguantar hasta la cosecha, quedarán endeudados y eso puede llevarlos al fracaso, y si fracasan no faltarán quienes digan que los trabajadores rurales no sirven para llevar adelante una experiencia de este tipo. Pero todos sabemos que sí servimos, que podemos hacer bien las cosas. Lo que necesitamos en esta instancia es crédito y apoyo, respaldo para salir adelante”, explica.

Este es precisamente uno de los temas que se pusieron sobre la mesa en las negociaciones con Alur y el Inc. Los trabajadores rurales y los pequeños productores reclaman que una vez que se haga efectiva la adjudicación de tierras, Alur adelante a los colonos recursos financieros que serán descontados del producido de la cosecha. “Eso es fundamental para que el proyecto de la colonia sea posible”, señala Rodas.

Rodas también pone el acento sobre la diversificación productiva, otra de las demandas de las organizaciones. “Planteamos que en la colonia se produzcan alimentos, además de caña. El tema de los alimentos es un problema crucial, no sólo en nuestro país sino igualmente a nivel mundial y por eso vemos a la diversificación productiva como uno de los objetivos esenciales de la colonia”.

“Un modelo agrario como el que planteamos, con acceso real a la tierra de los actuales asalariados rurales, diversificado, con trabajo asociativo de los colonos y participación activa de la clase trabajadora del campo en los proyectos productivos, no sólo abrirá nuevos horizontes a un sector tradicionalmente explotado sino que se constituirá en una experiencia que puede aplicarse también en otros lugares del país”, dice Rodas.