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MOVIMIENTO POR LA TIERRA

Carta enviada por Grupo de Aspirantes de La Hilera en Solidaridad con el Foro Soberanía Alimentaria.

Carta enviada por Grupo de Aspirantes de La Hilera en Solidaridad con el Foro Soberanía Alimentaria.

Foto: tropa de animales hacia el campo recuperado Ex Estancia La Lata, diciembre de 2013. Grupo Encarnación Benítez                         

 

 

                                 Aldea San Joaquín, setiembre de 2014

 

 

Dijo nuestro Prócer José G. Artigas, tierra para los más humildes, quien más, quién menos somos descendientes de indios charrúas.

 

El gaucho con sus manos rudas por el trabajo, empuñaba el arado tirado por unas bestias mansas para labrar la tierra.

 

Ya no se ve esto con los años, la tierra ha pasado a quienes pueden comprarla.

 

Vamos a nuestro origen, la tierra es nuestra, ¡ a recuperarla hermanos!

Codo con codo, sin avaricia ni codicia, decirle al extranjero ya establecido que disfrute, pero no olvide, la tierra es nuestra por más que pagó por ella.

 

¡ Vamos hermanos a recuperar nuestro Uruguay trabajando su tierra!

¡ Tierra República Oriental del Uruguay, queremos ser Colonos para recuperarte!

 

Por aspirantes a Colonos de Zona de La Hilera:                     Nelli Ruiz Pacheco

Comunicado de prensa:

Foro “Soberanía Alimentaria en Uruguay:

amenazas, logros y tareas pendientes” se reúne

este sábado 20 y domingo 21 de setiembre, en

Tacuarembó.

Mujeres rurales, organizaciones de productores y productoras familiares, asalariadas y asalariados rurales, docentes, estudiantes e investigadores universitarios, organizaciones ambientalistas, cooperativistas de empresas recuperadas, autoridades de intendencias municipales, del Instituto Nacional de Colonización, pescadores artesanales, entre muchas otras y muchos otros discutirán los días 20 y 21 de setiembre en el departamento de Tacuarembó en torno al concepto de Soberanía Alimentaria, sus amenazas, desafíos y tareas pendientes.

 

Se trata de un espacio de dos jornadas, centrado en el concepto de Soberanía Alimentaria como principio y derecho de los trabajadores del campo y la ciudad, construido en procesos de lucha, movilización y conceptualización de movimientos sociales a nivel internacional en la crítica al modelo de agronegocios que viene significando la explotación, deterioro y acaparamiento de territorios, patrimonios naturales y economías locales y nacionales.

 

El principio de la Soberanía Alimentaria reconoce y reivindica el derecho de los países y pueblos a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos sanos, destacando el papel central de la producción campesina y familiar y la agroecología, destacando el papel de las mujeres en la preservación de semillas y en la producción cotidiana.

 

Este Foro busca como objetivo alimentar este principio de Soberanía Alimentaria, en el contexto de nuestro país y en momentos en que el debate sobre desarrollo rural, la distribución de la riqueza con justicia –social y ambiental- y el fortalecimiento de gestión de unidades productivas por parte de los trabajadores adquieren una importancia central en la discusión pública.

 

En los varios meses de preparación de este Foro, ha quedado de manifiesto la necesidad de creación de espacios de intercambio y debate, con carácter crítico al tiempo que constructivo, en tanto ha sido una oportunidad fructífera de confluencia de organizaciones que, desde diferentes ópticas e identidades, rescatan la Soberanía Alimentaria como estratégica en la consolidación de justicia social.

 

El Foro se desarrollará en dos jornadas.

 

La primera de ellas el sábado 20 de setiembre, en el Club Democrático de la Ciudad de Tacuarembó abarcará tres mesas, de acuerdo al siguiente detalle y horario:

 

10.00: Apertura y encuadre general del Foro.

 

10:30 a 12:30. MESA 1

Impactos del agronegocio y sus paquetes tecnológicos: transgénicos, agrotóxicos -impactos en la salud y el derecho humano al agua, privatización de las semillas y el conocimiento. Propuestas desde las organizaciones y movimientos sociales y avances logrados -recuperación de semillas, agroecología, etiquetado de transgénicos.

 

14:00 a 16:30 MESA 2

Compras públicas para la producción familiar, agroecológica y las cooperativas/empresas recuperadas. Impactos de la concentración de las cadenas agroalimentarias. Presentación del Proyecto de Ley de Compras Públicas. Experiencias ya existentes. Propuestas de las organizaciones sociales y cooperativas.

 

16:30 a 19:00 MESA 3

El derecho a la tierra. Extranjerización, trasnacionalización y concentración: situación actual en Uruguay. ¿Qué se ha logrado hasta el momento y qué falta aún? Políticas del INC. Experiencias colectivas en el marco de Colonización.

 

19:30 Tertulia abierta con experiencias autogestionarias y de construcción de Soberanía Alimentaria en Canelones, Treinta y Tres, Bella Unión, etc.

 

El domingo 21, en tanto, funcionarán en paralelo el Encuentro Regional Norte de la Red de Semillas Criollas y Nativas de Uruguay, en Valle Edén y el intercambio de colectivos de colonos, aspirantes a colonos y organizaciones vinculadas a la demanda por la tierra con autoridades del Instituto Nacional de Colonización en Cuchilla del Rincón, a 20 kilómetros de la ciudad capital.

 

Por entender que se trata de un espacio amplio, de diálogo y encuentro de distintas experiencias vinculadas a la Soberanía Alimentaria, invitamos cordialmente a usted y su medio de comunicación a hacerse presente en este Foro y agradecemos difundir ampliamente esta actividad.

 

Organizan: Redes-Amigos de la Tierra Uruguay, Servicio Central de Extensión y Actividades con el Medio (Sceam- Universidad de la Repùblica), Movimiento por la Tierra, Programa Uruguay Sustentable, Slow Food Uruguay, Red de Grupos de Mujeres Rurales de Uruguay, Red de Rescate y Revalorizaciòn de Semillas nativas y Criollas.

 

Apoyan: FEUU, Comuna Canaria, Instituto Nacional de Colonización, Intendencia Municipal de Artigas, Alcoholes del Uruguay (ALUR), Arzobispado Católico Tacuarembó-Rivera.

 

Por más información y contactos de prensa:

 

En Montevideo:

Karin Nansen 098707161

Pablo Dìaz 099 871260

Gabriel Picos 099679251

 

En Paysandú: Marcelo Fagúndez 099943150
En Salto: Tacuabé Giménez 099233748
En Bella Unión, José E. Silva: 099870431

PAN Y TIERRA. Encuentro en Tacuarembo 20 y 21 de setiembre

PAN Y TIERRA. Encuentro en Tacuarembo 20 y 21 de setiembre

 

OBJETIVOS Y EJES:

El Foro se desarrollará en dos jornadas, la primera de ellas
propiamente de Foro "clásico" con exposiciones y debate abarcando tres
ejes centrales, y en la segunda se realizará un intercambio de
experiencias de recuperación y gestión colectiva de tierras a través
del Instituto Nacional de Colonización y un encuentro de la Red de
Semillas Criollas y Nativas.

Participarán representantes de colectivos organizados de Uruguay,
investigadores y grupos que reivindican la Soberanía Alimentaria y la
agroecología como principios, integrantes de las Mesas de Desarrollo
Locales de los diversos departamentos, sindicatos rurales y de
pescadores artesanales, así como autoridades de institutos y
organismos nacionales y departamentales vinculados a la temática de la
producción familiar y el desarrollo rural, en un sentido amplio.

El encuadre estará dado por el principio de la Soberanía Alimentaria,
que reconoce y reivindica el derecho de los países y pueblos a definir
sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y
consumo de alimentos sanos, destacando el papel central de la
producción campesina y familiar y la agroecología.

Nos acompañarán compañeras y compañeros de la Coordinadora
Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC) y de la Marcha
Mundial de las Mujeres, con amplia experiencia en las temáticas a
abordar, dos de los movimientos fundadores de la Alianza por la
Soberanía Alimentaria.

El Foro cubrirá tres ejes principales

1.      Impactos del agronegocio y sus paquetes tecnológicos: transgénicos,
agrotóxicos -impactos en la salud y el derecho humano al agua,
privatización de las semillas y el conocimiento. Propuestas desde las
organizaciones y movimientos sociales y avances logrados -recuperación
de semillas, agroecología, etiquetado de transgénicos.
2.      Compras públicas para la producción familiar, agroecológica y las
cooperativas/empresas recuperadas. Impactos de la concentración de las
cadenas agroalimentarias. Presentación del Proyecto de Ley de Compras
Públicas. Experiencias ya existentes. Propuestas de las organizaciones
sociales y cooperativas.
3.      El derecho a la tierra. Extranjerización y Concentración: situación
actual en Uruguay. ¿Qué se ha logrado hasta el momento y qué falta
aún? Políticas del INC. Experiencias colectivas en el marco de
Colonización.

En ese sentido y a través de la presente, les extendemos a usted y su
institución la invitación cordial para participar de este Foro, en el
entendido de que es necesario en la actual coyuntura del país
profundizar estos temas y generar espacios de intercambio horizontales
que permitan delinear futuras líneas de acción pública y desde las
organizaciones sociales sobre temas de importancia estratégica para el
país

 

EL FORO COMO EVENTO EN FACEBOOK:
https://www.facebook.com/events/282458778617835/?ref=22

 

Compañeros. va informaciòn adicional a lo conversado dìas pasados en
sus pagos, casas y lugares de estudio de cara al Foro de Soberanìa
Alimentaria a realizarse 20 y 21 de setiembre en tacuarembò, con la
finalidad de hacerlo circular en sus listas, medios de comunicaciòn
amigos, etc.

MOVIMIENTO POR LA TIERRA 2014

Que los mas infelices sean los mas privilegiados. 199 años del Reglamento de Tierras Artiguista

Que los mas infelices sean los mas privilegiados. 199 años del Reglamento de Tierras Artiguista

Centurión en la última frontera forestal de Cerro Largo...

Centurión en la última frontera forestal de Cerro Largo...

FOTOGRAFIA: fiesta de fin de año Escuela 16. Centurión-Cerro Largo

GRUPO DE PRODUCTORES DE CENTURIÓN SE CONSOLIDAN COMO ASPIRANTES A COLONOS

Fuente: ATLAS

20 junio, 2014 Florencia Paggiola Sociales

Vecinos de la zona de Centurión avanzan en proyecto planteado a nivel del Instituto Nacional de Colonización, para un uso asociativo de predios en la zona.

Richard de Brum informó a ATLAS que el grupo se encuentra “muy esperanzado” en cuanto a lograr los objetivos a un plazo no muy lejano: “nosotros comenzamos con este movimiento este año, en enero de este año se comenzó con las primeras reuniones y hemos dado pasos muy importantes como la inscripción, la formación del grupo, la confección de la reglamentación interna del trabajo y el uso de la tierra, además de todo los requisitos que plantea el Instituto Nacional de Colonización para inscribirnos, eso está todo hecho, así que ahora estamos nada más que a la espera de que surja la tierra y que Colonización pueda acceder a ella, para que después se proceda a la distribución”, indicó.

Entiende este productor que existe voluntad de parte del organismo de acceder a estas tierras que hoy están improductivas en manos de forestadoras, sobre todo teniendo en cuenta que rige para esa zona un decreto que prohíbe la forestación por tratarse un área de reserva: “así se nos ha manifestado directamente por la Directora Nacional de Colonización en la reunión que mantuvimos en un galpón del Prado el 30 de abril pasado, a donde fuimos todos los aspirantes de la zona de Centurión, entre otros aspirantes del departamento, y allí mismo nos atendió, quedamos todos muy conformes con lo manifestado allí, aunque es razonable lo que se nos plantea de que tiene que surgir el negocio, es decir tiene que estar la propuesta de venta de la tierra y que sea accesible para el Instituto. Entonces, estamos esperanzados en ese aspecto”, puntualizó, al tiempo que recordó que actualmente integran el grupo de Centurión 28 vecinos, pero no se descartan nuevas incorporaciones: “de surgir la tierra, sabemos que hay más interesados, incluso de otras zonas que se han acercado a nosotros también con el propósito de trabajar la tierra, que realmente es lo que nos mueve; por la característica de la zona, al ser una reserva departamental, lo que nos mueve es que se trabaje la ganadería, lo que se ha hecho tradicionalmente, históricamente, que son actividad que le da trabajo a la zona y no colide con el tema preservación del medio ambiente”, expresó.

http://diarioatlas.com.uy/2014/06/20/grupo-de-productores-de-centurion-se-consolidan-como-aspirantes-a-colonos/



Llegó la luz a La Hilera falta la tierra...

"La reforma agraria se llama Colonización, entidad a la que solo hay que ponerle plata..."


Jose Mujica (La Hilera, Tacuarembó, 1 de Abril de 2014)

Cambios en el paisaje rural de Durazno

Cambios en el paisaje rural de Durazno

La irrupción del capital financiero en el agro uruguayo reforzó las prácticas capitalistas del agronegocio vinculadas al boom sojero, forestal y ganadero. La globalización tecnológica, en tanto, favoreció una nueva mixtura de los habitantes del campo y la ciudad que exige redefinir “lo rural”. Ajena pone la lupa en las cercanías del pueblo duraznense de Carlos Reyles –o Molles- para develar algunas pistas de estos cambios.

 Antes de llegar a la ciudad de Durazno el paisaje rural dominado por la ganadería extensiva empieza a salpicarse de imágenes impensables poco tiempo atrás. A las vacas pastando sin apuro en extensos páramos verdes se sumó el agronegocio, que con sus pies en el boom sojero viene maquillando la cara ganadera del departamento. Al borde de la ruta 5 se han instalado empresas que venden maquinaria agrícola, fertilizantes y agroquímicos. Plantas de silos para el acopio de granos conviven ahora con un hotel, una whiskería (eufemismo para referirse al “quilombo”) y con el continuo trasiego de camiones repletos de soja y trigo.

Frente a la planta de distribución de ANCAP, a pocos metros de iniciada la zona urbana, Petrobras está construyendo una amplia estación de servicio. Placenteros chalets se están levantando en las inmediaciones del zoológico municipal y del Parque de la Hispanidad. Y en la ciudad que Fructuoso Rivera fundó en 1821 para “los huérfanos de la patria” pululan las camionetas 4×4 y distintas sucursales de grandes comercios montevideanos. Nadie quiere quedar fuera de la fiesta. Es la era de la bonanza económica que desde hace once años reina en un país que crece como levadura a impulsos de una insaciable demanda internacional de alimentos.

La posición estratégica de Durazno en el centro del país –casi a la misma distancia del puerto de Montevideo que del puerto de Nueva Palmira– potenció la expansión de la frontera agrícola del departamento. Las áreas plantadas pasaron de 15 mil a 120 mil hectáreas y la producción de granos de 30 mil a 500 mil toneladas anuales entre 2002 y 2012. La empresa Erro (una de las principales exportadoras uruguayas, con sede en Soriano) sumó el año pasado la sexta planta de silos en la ruta 5, para absorber la producción sojera de Durazno, Tacuarembó, Flores y Florida.

Las inversiones extranjeras, en tanto, vienen acompañadas del desembarco sigiloso del capital financiero. La crisis económica en Estados Unidos y en Europa llevó a que los fondos de inversión miraran hacia el Río de la Plata en busca de rentabilidades mayores a las que podían obtener en los países desarrollados. En Uruguay han invertido en tierras, ganado, maquinarias y cultivos. “Hay un traslado significativo de capitales financieros desde el hemisferio norte al hemisferio sur. No sólo a través de las multinacionales, sino también con una inversión hormiga: pequeños y medianos inversores que compran acciones de los fondos de inversión, que mediante fideicomisos se dedican a comprar o arrendar tierras. Este flujo de capital financiero que llega al agro no pasa por el sistema bancario tradicional y suele ser fuertemente especulativo”, explicó a Ajena Diego Piñeiro, docente grado 5 de sociología rural (Facultad de Ciencias Sociales-UDELAR).

De 2001 a 2013 tres millones de hectáreas fueron transadas por capitales extranjeros, arribados a Durazno en forma de pools de siembra o de empresas que compran ganado, lo engordan en tierras arrendadas, para luego revenderlo. Estas prácticas capitalistas del agronegocio están en línea con el andamiaje institucional montado en la década de 1990 para que “los inversores entren y salgan rápidamente del negocio agropecuario. Es la idea del campo como un lugar para invertir y sacar la rentabilidad más alta en el menor tiempo posible. La concepción del negocio a la que estábamos acostumbrados era la del productor rural que residía o manejaba el campo con mano de obra familiar o asalariada. Es lo que llamaría capital productivo, por oposición al capital financiero especulativo, que invierte y arrienda la tierra uno o dos años, pero se marcha cuando cambia la relación de costos”, explicó Piñeiro.

En este nuevo paisaje rural, el mapa de los actores sociales se está reconfigurando: declinan los productores familiares, asoman los sindicatos rurales, aumentan los contratistas y trabajadores rurales pero con residencia urbana, y los grandes emprendimientos agropecuarios desplazan de sus tierras no sólo a los pequeños productores (91 por ciento de los 12.241 establecimientos que desaparecieron entre 2000 y 2011 tenía menos de 100 hectáreas), sino también a las burguesías rurales del Interior. Por ejemplo, el pool de siembra argentino El Tejar, empresa agropecuaria que llegó a contar con 68 mil hectáreas, transó tierras en Durazno. Instalado en nuestro país desde que Argentina aplicara retenciones a las exportaciones, El Tejar vendió a principios de este año sus tierras en Uruguay por 170 millones de dólares al Union Agriculture Group (de capitales estadounidenses, canadienses y uruguayos), que ahora maneja 170 mil hectáreas.

A 44 quilómetros al norte de la ciudad de Durazno se encuentra el pueblo de Molles, oficialmente Carlos Reyles (ver recuadro). Ajena visitó a algunos pobladores de la zona que viven en las inmediaciones del arroyo Villasboas, a 10 quilómetros del pueblo. En la estancia La Tropilla, sobre la ruta 5, Amanda Urruzmendi vive hace 40 años junto a su marido en un establecimiento familiar de 350 hectáreas. A poco de allí Omar Ruiz se desempeña como “puestero” (cuida y trabaja las tierras) de un establecimiento ganadero de 1.000 hectáreas.

 

Comparte con su familia –que antes vivía en Molles– una casa cerca del casco de estancia de su patrón, pero a la que se accede por una servidumbre de paso tras atravesar cuatro porteras. Al fondo de ese camino Eduardo Rodríguez, de 33 años, tiene un pequeño predio ganadero de 66 hectáreas. Aunque vive en Durazno y administra otra estancia de propietarios montevideanos, trabaja su campo casi en solitario desde que era adolescente. Pegado, en otra casa más pequeña, vive José Guerrero, conocido como “Colacho”, peón rural que durante un tiempo trabajó en el predio. Ahora está jubilado, pero como prefiere la vida rural y tiene buena relación con Eduardo, se quedó a vivir ahí. Mario Quijano, por último, es un contratista agrícola radicado en la ciudad, que ofrece servicios de cosecha a las estancias del departamento.

El capital extranjero ha tentado a muchos estancieros para que vendan sus predios; el país sigue siendo, según Piñeiro, un oferente de “tierra barata” en comparación con Argentina y Brasil. Y Durazno no ha sido la excepción. “Cuando los ingleses e italianos llegaron, hace como siete u ocho años, venían con la chequera a la vista a saludarnos y comprarnos el campo”, ilustró Amanda. Oriunda de Trinidad, se trasladó a Villasboas en 1975. La acogedora casa donde vive hace difícil imaginar que hace 80 años era de barro, y refleja la perseverancia de sus moradores por mejorarla: le anexaron el baño y la cocina, cambiaron las puertas de dos hojas y realizaron reformas estructurales en el predio. “Si no fuera porque amamos el campo, nos serviría mucho más arrendarlo y vivir de la renta en la ciudad que trabajarlo con nuestras manos”, lamenta. “En esta zona [Villasboas] los campos han cambiado mucho de dueño. Antes había familias, pero ahora estamos rodeados de argentinos, italianos y brasileños que no viven acá sino que contratan administradores”, comentó.

Aunque el peso de los argentinos viene disminuyendo, la extranjerización es evidente entre los productores sojeros de la zona. De 2000 a 2011 las tierras en manos de personas físicas uruguayas descendieron de 90 a 54 por ciento. Además, aumentó el proceso de concentración: el 60 por ciento de la superficie del país está en manos del 9 por ciento de propietarios con más de 1.000 hectáreas, mientras que el 5 por ciento de la superficie lo tiene el 56 por ciento de las explotaciones con menos de 100 hectáreas, según el último Censo Agropecuario (2011). A su vez, mientras el precio promedio de la tierra se multiplicó por siete en la última década, el de los grandes predios (más de 2.500 hectáreas) aumentó en doce veces. “Eso significa que los compradores son grandes empresas que están desplazando a las burguesías rurales del Interior que no se han podido adaptar a los cambios tecnológicos. Porque la gran burguesía terrateniente, en cambio, al adaptarse a las condiciones del agronegocio, ha mantenido sus establecimientos agropecuarios”, sostuvo el sociólogo.

Pero no sólo las empresas agropecuarias debieron adaptarse a los cambios. El teléfono celular y la masificación del uso de  motocicletas, por ejemplo, han repercutido en los modos de organizar la fuerza de trabajo y en la frontera cultural entre el campo y la ciudad. “Ahora el patrón levanta el teléfono y coordina alguna tarea con un empleado que agarra su motito y se va al campo uno o dos días, para regresar luego a la ciudad donde vive con su familia. Ese tipo de trabajo es cada vez más frecuente, tanto a través de contratistas como de ‘trabajadores a teléfono’”, ejemplificó Piñeiro. Estas nuevas posibilidades permiten que un alto porcentaje de trabajadores rurales resida en zonas urbanas. “Hoy es necesario redefinir lo rural si se quiere comprender las nuevas relaciones que se establecen entre los que moran en el campo y los que lo hacen en la ciudad”, afirmó. Aunque falta procesar algunos datos del censo de 2011, Piñeiro arriesga que es probable que alrededor del 50 por ciento de los trabajadores rurales tenga actualmente residencia urbana (en particular los vinculados a la forestación, la agricultura y la granja).

El uso de computadoras, el acceso a internet y a la televisión también han hecho lo suyo. En la casa de Amanda cuelga en la pared un teléfono añejo con el que solía comunicarse con su familia en Trinidad. “Las comunicaciones nos cambiaron la vida”, asegura. Y señala una mesita donde está la laptop, el teléfono celular y la base del wifi. “Date cuenta de que en 1950, cuando Uruguay salió campeón del mundo, en Goñi, donde nací, sólo había dos radios, y estaban en los boliches”, agrega Colacho, el peón rural. Ahora además de radio, tiene un celular, una moto y un televisor a color en el que mira “alguna película buena” en La Red o en TNU. Mientras arma un tabaco, recita las satisfacciones que le dan estos avances: con la moto, por ejemplo, suele ir a Durazno a visitar a su hermana y a Molles a ver algún partido de fútbol en el boliche, y “cuando voy en moto y agarro garufa, me quedo en la casa de algún vecino y me vuelvo al otro día. Porque yo mamado no manejo ni loco”. Tiene sus propios chanchos, gallinas y hasta una pequeña quinta que le permiten sobrevivir, junto con los escasos 7 mil pesos que cobra de jubilación. “En la ciudad me muero de hambre, acá me revuelvo”, aseguró.

Los contratistas, por otra parte, están de parabienes. Mario Quijano, contratista agrícola, calculó para Ajena que en la última década en Durazno pasó de haber 3 a 30 contratistas. Un estudio los caracteriza como nuevos empresarios que, sin poseer tierras, tercerizan servicios para las empresas agropecuarias.1 Si bien hay diversidad de contratistas desde hace muchos años, aumentaron los que ofrecen cuadrillas de trabajadores rotativos según las zafras. No es el caso de Quijano, quien montó su empresa a partir del embolsado de grano húmedo (sorgo fermentado para la alimentación del ganado) y logró comprar cuatro cosechadoras para atender el boom sojero. A su cargo tiene a cuatro trabajadores efectivos y contrata otros cuatro o cinco en los períodos de zafra. “El problema es que no hay gente preparada para manejar un tractor o una cosechadora, y tampoco tienen conocimientos que se aprenden con la práctica”, afirma. La baja desocupación y las ofertas constantes hacen que la rotación laboral sea permanente. Antes de terminar la zafra de la soja, hace pocas semanas, perdió algunos empleados a manos del megatambo que el millonario argentino Alejandro Bulgheroni instaló en Durazno en 2013, uno de los más grandes de Sudamérica.

Hace poco tiempo la familia de Ruiz se trasladó de Molles a Villasboas. Sentados frente a la cocina a leña, su hija y su yerno miran una película por DirecTV. Ruiz no para de comparar las ventajas de su situación actual con las penurias que le tocó vivir en el pasado. “Cuando empecé a trabajar, como gurí no me daban ni cama, dormía en los pelegos de las estancias. ¡Y ahora tenemos hasta las ocho horas!”, exclamó. Eduardo, en tanto, duerme algunas noches en la casa de Villasboas, construida hace más de un siglo y que a pulmón ha ido refaccionando. Desde 2010 tiene luz eléctrica –instalada a medias con el patrón de Ruiz–, y hace poco adquirió una bomba de agua para sustituir el aljibe. Al fondo del predio de Amanda sigue abandonada la estación de trenes de Villasboas que supo alojar en su entorno a los trabajadores de AFE. “El tren sigue pasando pero hace años que no para”, dijo con nostalgia.

 

LOS EMBATES DEL AGRONEGOCIO

 

http://revistaajena.com/2014/07/04/los-embates-del-agronegocio/

Ningún cordero se salvó balando¡¡

Ningún cordero se salvó balando¡¡

COMUNICADO A 6 MESES DE LA ADJUDICACION DE LA ESTANCIA LA LATA, TACUAREMBO, 5 DE JUNIO DE 2014

El Movimiento por la Tierra en Tacuarembó saluda a las 15 familias de trabajadores rurales y pequeños productores  familiares, vecinos de las comunidades rurales de Zapará, Quiebrayugos, La Aldea, Cerro de la Aldea, Cerro del Pastoreo y Rincón de la Aldea que lograron con su organización y su lucha recuperar y acceder al campo de la Lata de Cuchilla del Rincón perteneciente al Instituto Nacional de Colonización.

 

Este es el camino que debemos recorrer las comunidades rurales, los vecinos de la Campaña, desde Valle Edén hasta la Hilera, y a lo largo y ancho del país.

Vaya nuestro reconocimiento para esta paisanada que todos los días se pone las bombachas y las botas, viviendo y trabajando en campaña, y que contribuyeron a agrandar la picada de la recuperación de la tierra para el que la trabaja.

 

Ningún cordero se salvó balando.¡¡

 

Unidad, solidaridad y lucha por la Tierra.

 

Compañeros del Movimiento por la Tierra en Tacuarembó ¡¡