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MOVIMIENTO POR LA TIERRA

Texto del Movimiento por la Tierra, leído en la movilización del día sábado 28 organizada por FUCVAM.

Texto del Movimiento por la Tierra, leído en  la movilización del día sábado 28 organizada por FUCVAM.

Cros.:
         El Movimiento por la Tierra, organización continuadora del Movimiento de Lucha por la Tierra y contra la Pobreza fundado por Raúl Sendic Antonaccio a la salida de la dictadura y de las cárceles, desea manifestar y testimoniar su más caluroso apoyo y reconocimiento a esta movilización convocada por los cros. de FUCVAM.
  Organización esta con la que nos sentimos hermanados en la lucha por un pedazo de suelo oriental donde vivir, donde pisar sin sentimientos de culpa, donde reunir nuestra familia sin el sentimiento de estar cometiendo un delito, sino sólo por tener el más elemental derecho a un lugar sobre la tierra, nada más que a un lugar en este planeta que algunos se lo apropiaron arbitrariamente dejando a otros muchos sin su lugar en el mundo que, por el mero hecho de existir tienen derecho a ocupar.
  Esos mismos apropiadores de nuesto suelo, sus representantes, impulsaron una ley que protege esa apropiación, la preserva del peligro de que otros también quieran un pedacito de ese suelo, que otros también quieran su lugar en el mundo.
 Pero nosotros los vamos a enfrentar con otra ley, impulsada por el pueblo, que declare la propiedad social de nuestro suelo, que declare que nuestro suelo debe tener una función social, que debe estar al servicio de toda la gente que vive en su territorio; porque los hombes y las mujeres pertenecen a su tierra y no la tierra a algunos de sus hombres y mujeres.
  En nuestro país todas las cosas tienen dueño; son de algún particular o son del Estado. Nustra legislación reconoce sólo esas dos formas de propiedad, la privada y la estatal. De manera que todo lo que nos rodea y el lugar que pisamos, es privado o estatal.
 Sin embargo, antes de que algunos empezaron a apropiarse de la tierra y de lo que contenía, las cosas eran de propiedad común, el territorio que ocupaban era de propiedad social y se gestionaba participativamente, se resolvía democráticamente, pero democráticamente de verdad. La tan mentada democracia directa y la tan pretendida participación ciudadana tiene como base inaludible la propiedad social del suelo y lo que contiene encima. Porque en una sociedad donde la tierra y los demás medios de producción son privados, el que más tiene ejerce mayor poder de decisión que el que tiene poco o nada y la participación de este último pierde todo interés, pierde su razón de ser. Y si la tierra y los demás medios de producción son del Estado, su gestión dependerá de la burocracia del color político que esté de turno. Ya conocemos cómo se maneja eso.
  En muchos países del mundo y en particular de América Latina la propidad social existe y está reconocida por la ley. Y en ellos así como la propiedad privada da origen a la empresa privada y la propiedad pública o estatal da origen a la empresa del Estado, así también la propiedad social da origen a la empresa de propiedad social, donde la participación no está dada por el título de propiedad ni por el capital aportado sino por el trabajo realizado.
  Sólo en el marco de la propiedad social, el trabajo adquiere su real dimensión y el trabajador que lo realiza toma todo su cabal derecho a ser y estar. Sólo en el marco legal de la propiedad social también las cooperativas de ayuda mutua asumirán su real carácter de propiedad social que son de hecho. Por todo esto, cros., no vamos a limitarnos a luchar contra la ley de ocupación que protege la propiedad privada y también la estatal, sino que vamos a atacar esas fomas de apropiación levantando la bandera de otra ley que reconozca, a la par de esas dos formas de propiedad, también la propiedad social.
  A redoblar, cros., la lucha, porque todos merecemos un lugar, en este mundo que debemos recuperar, reconquistar de las garras de la apropiación privada como estatal, para contituirli en un mundo más justo, más solidario, más social, para toda la gente. Muchas gracias

Una flor para SENDIC

Una flor para SENDIC

Ante un nuevo aniversario de la despedida física de nuestro líder y creador del Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza. nos reunimos, como todos los años, en el Cementerio de La Teja a las 11 horas de este domingo 29, llevándole  una flor. Es un acto sin oratorias, de homenaje y reflexión.  

Apareció periódico Tierra

Apareció periódico Tierra

El pasado 16 de marzo, día en el que se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Raúl Sendic, el Movimiento por la Tierra lanzó el primer número de su periódico. Transcribimos a continuación cinco de los artículos incluidos en esa edición.

ENTREVISTA A WASHINGTON RODRIGUEZ BELLETTI

ENTREVISTA A WASHINGTON RODRIGUEZ BELLETTI

Bella Unión: Rodriguez Belletti (sentado, derecha) en tierra ocupada.                 


“Si no dan la tierra, se toma”

Washington “El Flaco” Rodríguez Belletti vivió 10 años con los peludos de Bella Unión, estuvo presente en cinco marchas por la tierra-de las que fue uno de los organizadores- y hoy milita activamente en el Movimiento por la Tierra, fundado por Raúl Sendic en 1987. Fiel a sus ideas, subraya que el latifundio es la consecuencia de un robo, de un despojo que atenta contra la vida. Y afirma:

-Al igual que el agua, el aire y la luz del sol, la tierra no tiene dueño. Nuestros pueblos originarios nos han enseñado que eso es así. Ellos dicen:”El hombre no es el dueño de la tierra. La tierra es la dueña del hombre”. La tierra es un bien social. Ni el Estado ni los privados tienen derecho a apropiarse de ella. Toda apropiación de la tierra atenta contra la naturaleza, porque le impide satisfacer a pleno las necesidades vitales del ser humano. La apropiación de la tierra por unos pocos despoja a millones de personas en todo el mundo. En el socialismo, la organización social del futuro, serán duramente penados quienes se apropien de la tierra, especulen, la comercialicen comprándola y vendiéndola. El que trabaja la tierra tiene derecho a administrarla pero no a poseerla en propiedad ni dejarla en herencia. Sus hijos o nietos adquieren el derecho a administrarla, a condición de que la trabajen.

-Cuando trabajadores de Bella Unión ocuparon primero 36 hectáreas y casi 400 después, los estancieros de la Asociación Rural sacaron a relucir sus títulos de propiedad y exigieron criminalizar a los “infractores”. ¿Tenían razón?

-Esos títulos no acreditan la propiedad de la tierra. Lo que acreditan es el robo legalizado.

-Explicame eso...

-Nadie recibió la tierra de un dios todopoderoso y tampoco la madre naturaleza la entregó a un puñado de elegidos. El primero que se apropió de la tierra la robó. Los charrúas, chanáes, guenoas, bohanes, yaros, arachanes y guaraníes que poblaban estas tierras las recorrían libremente, sin haberse topado nunca con un cerco de piedras o una alambrada demarcatoria de propiedad privada. Durante tanto tiempo que vivieron sobre este suelo a ninguno de ellos se le ocurrió adueñarse de un pedazo de tierra. Pero un día, a hierro y sangre, fuego y muerte, desembarcaron españoles y se adueñaron de este suelo. No sin lucha. El invasor Juan Díaz de Solís cayó acribillado por las flechas charrúas. Durante tres siglos los invasores fueron hostigados porque la libertad era la esencia del indio. El rey de España, sentado en su trono, repartió a manos llenas falsos títulos de propiedad entre sus súbditos. Con el correr del tiempo esos títulos falsos pasaron de mano en mano a cambio de dinero o por herencia. Hoy, la mayoría de esos títulos está depositada en las cajas fuertes de bancos extranjeros, empresas multinacionales y grandes latifundistas que se han apropiado de una enorme parte del país. Y lo siguen haciendo con la complicidad del gobierno progresista. Por ejemplo, las multinacionales están comprando cientos de miles de hectáreas para forestar y producir celulosa. Por eso nuestra prédica está dirigida hacia los trabajadores y el conjunto del pueblo para que no reconozcan la legalidad de esos títulos falsos. Y para que apoyen a los trabajadores que se unen, se organizan y ocupan tierra para recuperarla y trabajar en ella.

-¿Qué formas organizativas deben darse, para trabajar la tierra, los trabajadores que la ocupan?

-El numeral 6 de la declaración de principios del Movimiento por la Tierra, fundado por Raúl Sendic al salir de la cárcel, dice: “La distribución de la tierra debe estar basada en proyectos de trabajo colectivo, comunidades, cooperativas, grupos de autogestión productiva”. O sea que Sendic no pensó nunca trabajar las tierras retomadas con mano de obra asalariada. Sendic dedicó toda su vida a luchar para abolir las clases sociales y terminar con la explotación del hombre por el hombre. Nosotros entendemos que en la lucha contra los grandes terratenientes y contra el latifundio podemos trabajar junto a los pequeños y medianos productores. Pero no perdemos de vista que el pequeño productor quiere llegar a ser mediano y el productor mediano sueña con llegar a ser grande. Todo esto sin salir del sistema de explotación capitalista.

-¿Las formas cooperativas de trabajo contribuyen a hacer desaparecer al capitalismo?

-Pienso que las relaciones de producción, no antagónicas sino solidarias, que se dan dentro de una auténtica cooperativa hacen que esta sea una herramienta formidable para el desarrollo de la conciencia de clase de quienes allí trabajan. Vayamos por partes. Una de las herramientas creadas por los trabajadores para defender sus intereses es el sindicato. En la lucha sindical el trabajador aprende con el conjunto a dar los primeros pasos y toma conciencia del verdadero lugar que ocupa en la producción. Aprende de qué lado está él y de qué lado está el patrón. Aprende que los dos no están del mismo lado, como lo quiere hacer creer el capitalista. Aprende que el trabajador sin el patrón puede producir y que el patrón sin el trabajador no puede producir. Y aprende a diferenciar los papeles de uno y otro en el proceso productivo. Aprende que el patrón es el dueño de la tierra, de las fábricas, de las herramientas, que el patrón es quien organiza la producción y contrata mano de obra asalariada. Aprende que cuando el producto hecho por el trabajador llega al mercado y se vende, el patrón recibe el valor dinero en forma de ganancias. Aprende que el patrón tiene una visión del mundo aceptable, desea que la organización social capitalista, donde los esclavos asalariados engorden a los patrones, sea eterna, que no desaparezca nunca. Por el contrario, el trabajador también aprende que él no es dueño de la tierra, de las fábricas, de las máquinas, de las herramientas. El trabajador es el dueño de su energía, su fuerza de trabajo, que vende a sus patrones. Al trabajador no le está permitido organizar la producción. Y una vez que sale al mercado y se vende el producto que fabricó, sólo recibe una ínfima parte, en sueldo o en salario. Y por último, el trabajador tiene una visión del mundo que rechaza porque la organización social capitalista es la causante de todas sus desgracias. El trabajador aprende a unirse, organizarse y pelear para que algún día pueda cercar, aniquilar, hacer añicos al capitalismo y crear una sociedad más justa y equitativa, el socialismo.

-¿La cooperativa es un paso adelante?

-Sí. En ella la explotación del hombre por el hombre no tiene cabida, las relaciones entre sus miembros no son antagónicas sino fraternales, solidarias. En la cooperativa los trabajadores aprenden también a organizar, planificar y llevar adelante la producción. Antes, cuando eran explotados y vendían su fuerza de trabajo al capitalista, cobraban un salario y no tenían que pensar más. En la cooperativa deben aprender a administrar, comprar los insumos, la materia prima, llevar la contabilidad, organizar la producción, vender, y las mil tareas necesarias para que el emprendimiento sea exitoso. Sobre esto dice un manifiesto de los compañeros de Copograf:  “Las cooperativas de producción ofrecen la oportunidad a toda la clase trabajadora de aprender a demostrar en la práctica que la clase trabajadora organizada puede gestionar una empresa sin la necesidad del capitalista”. Pero nos hemos extendido. Volviendo al tema de la tierra se debe subrayar que la tierra no tiene dueño y que los títulos de propiedad que sacan a relucir los latifundistas sólo “legalizan” el robo. Por eso nuestra consigna es: “La tierra no se mendiga. Se gestiona, y si no la dan se toma”.

RAUL SENDIC

RAUL SENDIC

Un hombre luminoso

Jorge Selves

Hay hombres que oscurecen la vida de los pueblos, como si la pintaran de negro. Hace pocos días nos visitó uno, masivamente rechazado por la conciencia antiimperialista de nuestro pueblo y agasajado por la cúpula del gobierno. Así pasa con los genocidas en la historia: siempre encuentran una alfombra roja donde los débiles recogen sus migajas. Hasta que la historia los borra del mapa para siempre. Así pasó con Hitler y así pasará con mister Bush.

Pero hay hombres que aclaran la vida de los pueblos y, trascendiendo su muerte, la iluminan. Son pocos, pero imprescindibles. Son el sostén moral de millones de hombres y mujeres, jóvenes y viejos que siguen soñando con una sociedad más justa, más humana y solidaria. Hombres que con sólo mirar la cara a los que cambiaron tan groseramente el rumbo les recordarían que la vergüenza es un valor revolucionario... y que la honestidad no cotiza en la bolsa porque no se tranza.

Qué difícil es hablar de esos grandes hombres, que se metieron en nuestras cabezas y en nuestros corazones como un índice de hierro. Forjadores de conciencia, luchadores incansables, no les alcanzó una vida para abrir caminos y siguen en el surco.
 
En el de los más humildes. Porque en el surco de la caña está Sendic, mitigando el sudor de los peludos, que con el verso de la tierra propia pasan del patrón gringo al patrón Estado.Como está en la fábrica recuperada por el obrero que hace de un espacio abandonado por el capitalista un lugar colectivo para pelear la vida.

En el camino del estudiante también está Sendic, cuando tiene que elegir  lucrar con la profesión o volcar a la gente el porvenir. En los intelectuales también está Sendic, cuando tienen que elegir vender ideas para vivir o vivir para aportar ideas por las que vivir.
En el del militante honesto siempre está Sendic, “El Bebe”, por encima de banderas. Forjando la unidad sin exclusiones, rechazando aparatismos. Disparando sarcasmo al discursismo y mirando lejos, tan lejos que a veces nos costaba seguirle la mirada.

Ese fue su lugar privilegiado en el 50, el 60, 70 y el 80, donde desde el fondo de un aljibe se anticipó como nadie al problema de la deuda externa, demostrando que su única solución era el no pago. Estableció con meridiana claridad la relación entre la deuda externa e interna, la extranjerización de la banca y el latifundio, como enemigos directos del pueblo y los responsabilizó de su pobreza extrema. Y una vez más, ya sin moto y sin campera, plantó sus banderas: el plan por la tierra y contra la pobreza, como solución global e inmediata para las penalidades del pueblo trabajador.

Forjó las herramientas: el movimiento por la tierra y contra la pobreza.(Una vez le pregunté ingenuamente: “¿Cómo es eso de luchar contra la pobreza?” y me contestó: “Es que hay tanta que ya es un enemigo a erradicar con urgencia...”).
Y soñó, porque no pudo verlo, con un Frente Grande, un gran aparato político del pueblo construido desde abajo y sin exclusiones, capaz de aislar y quebrarle el espinazo a la oligarquía financiera y terrateniente.

Lo planteó sin mezquindad, porque ningún dirigente de la izquierda uruguaya estuvo más lejos de vanguardismos que Sendic. Su ausencia de personalismo y su humildad le permitían en cada minuto ver un quehacer para todos los que esperaban un cambio de verdad.
 
Un 16 de marzo de 1925 nacía este hombre luminoso, que sigue aclarando la vida de los pueblos. De sus hazañas y proezas ya hay libros, películas, anécdotas. Allí aparece el guerrillero heroico, el rehén más castigado, el fundador de sindicatos cañeros, remolacheros, arroceros...¿elige uno la rima o la elegía él? La elegía él, Sendic, porque buscaba en el norte a los más olvidados de su tierra. El clandestino más buscado, el como Artigas tupamaro. El hombre más venerado por los de abajo, aquellos que custodiaron su féretro más de 20 kilómetros con claveles rojos hasta su última morada en el cementerio de La Teja. Y el más odiado por los de arriba, que nunca pudieron doblegarlo ni colocarlo con sus cámaras mediáticas en un cómodo sillón de gobernante.

Es bueno que todo esto se conozca porque hace a su memoria. Pero también es necesario, imprescindible como fue Sendic, que se conozcan sus ideas, esas que de tan vigentes aclaran la vida de los pueblos, iluminan las ocupaciones de tierra y de fábricas abandonadas por el lucro y recuperadas por el proyecto colectivo. Tu proyecto, Raúl, fue colectivo. ¡Feliz cumpleaños, Bebe!

Y quedate tranquilo que en todos los surcos que sembraste hay un vivero de pequeños Rufos colectivos, rebeldes y tozudos. Quién te dice que de tanto germinar juntitos no hagan de tu sueño, en esta tierra, un paraíso.

 


Contrarreforma agraria

Contrarreforma agraria

Ricardo Cayssials(*)
 
Uruguay es uno de los pocos países de América Latina y el Caribe que tiene desde 1948 una ley de colonización(ley 11.029), capaz de ser utilizada como una gran herramienta jurídica para impulsar y desarrollar un gran Plan de Colonización en nuestros territorios rurales.
 
Esa potencialidad de nuestro marco jurídico no está siendo utilizada y es muy triste constatar verdaderos bolsones de pobreza rural en áreas ocupadas por colonias del Instituto Nacional de Colonización (INC), dejadas a la deriva de un modelo neoliberal, que para nada está ayudando a esos colonos y sus familias a enfrentar el largo proceso de contrarreforma agraria imperante en nuestro Uruguay rural.
Hay quienes fundamentan que la Reforma Agraria en Uruguay es un tema de “agenda política” de trasnochados intelectuales de café, que además no saben nada de la tierra y el agua como recursos naturales básicos para la producción agrícola en el sentido amplio.

Aceptando este enunciado como una “verdad” o “certeza no discutible” (estamos en la era del “fin de las certezas”), me adelanto a señalar que el gran desafío actual es cómo enfrentar y revertir el largo proceso de contrarreforma agraria vigente en este Uruguay de hoy, donde su espacio agrario está siendo sometido a fuertes impactos ambientales negativos (aceptados por los gobiernos anteriores y aún no encarados con auténtica voluntad política por el actual), lo cual viene provocando y desencadenando serios procesos de degradación del medio rural uruguayo. Los monocultivos, ya sea estos de eucalitptos, soja, caña de azúcar o arroz; las siembras directas mal realizadas; la práctica de períodos recurrentes de sobre-pastoreo con las consiguientes degradaciones de pasturas naturales e incluso erosión de suelos y degradación de aguadas naturales; el avance en la desecación de humedales, etc, conjuntamente con incrementos sustanciales en la extranjerización de la tierra; la expulsión de grandes contingentes de pequeños y medianos productores, así como asalariados rurales, los cuales pasan a ocupar las periferias urbanas, generando el grave fenómeno de los recientes incrementos exponenciales de los llamados “asentamientos irregulares”, fruto de este modelo civilizatorio, que no sabe reconocer en su gente la principal riqueza del país.

¿Qué hacer? La primera prioridad es frenar el proceso de contrarreforma agraria vigente en Uruguay. La presión por acceder a tierras y aguas cada día se manifiesta con mayor fuerza a lo largo y ancho del país, en gran parte explicada por los niveles nunca alcanzados hasta ahora en materia de precios de la tierra. Quien antes accedía por la vía de contratos de “pastoreo”, hoy día ya no lo puede hacer y es forzado a “pastorear” su ganado en los bordes de nuestros caminos rurales, llegando incluso a “alambrar con eléctrico” tramos considerables. Este nuevo paisaje ganadero, antes sólo visible en tiempos de sequía, hoy se puede observar en casi todo el Uruguay, siendo más frecuente en ese norte profundo donde los niveles de pobreza rural se expresan con mayor nitidez.
Nuestras actuales colonias del INC deberían ser nuestros puntos de apoyo para revertir este proceso de contrarreforma agraria y para eso sólo falta demostrar que existe real voluntad política para aplicar en todos sus términos la ley 11.029 y transformar las hoy empobrecidas colonias en auténticos ejemplos de “Desarrollo Rural Sustentable”, donde las cuatro dimensiones básicas de conservación de recursos naturales y bienes culturales, eficacia y eficiencia económica, equidad social en la distribución de esfuerzos y beneficios se concretice en justicia en la satisfacción de las necesidades sociales y espirituales y que todo esto se encuadre en una auténtica y real participación de todos los ciudadanos involucrados en la toma de decisiones (autoridades, productores, trabajadores, mujeres, niños y jóvenes, así como adultos mayores de esas comunidades).

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) junto con el INC tienen todo para hacer realidad esta primera acción, no para hacer la reforma agraria (que habrá que hacer), sino para frenar y comenzar a revertir la ya mencionada contrarreforma agraria.

En notas posteriores nos preguntaremos por qué no se aplica el impuesto a la Productividad Mínima Exigible (Improme), otro gran instrumento (herramienta) para contribuir y revertir este flagelo de la contrarreforma agraria, que hoy permite a grandes multinacionales de los monocultivos poseer la propiedad de más de 100.000 hectáreas, contribuyendo a acelerar el proceso de concentración de la propiedad privada de la tierra y el agua, negadas a los pequeños y medianos productores, así como a quienes quieren trabajar estos recursos naturales esenciales del patrimonio nacional.

 * Ingeniero agrónomo

Más latifundio

Luis Córdoba (h)

Insólito. Este "gobierno progresista" pretende modificar la ley de
Colonización (11.029).

Lo que no se realizó durante la dictadura militar, los gobiernos blancos,colorados y los de coalición lo hace este Poder Ejecutivo del ministro Mujica, quien cuando era tupamaro fue uno de los mayores defensores de la ley de Colonización.

El artículo 1 de la ley expresa: "Del concepto de colonización; Artículo 1) A los efectos de esta ley, por colonización se entiende el conjunto de medidas a adoptarse de acuerdo con ella para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación,procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y el  bienestar del trabajador rural".

De acuerdo con lo que pretende el gobierno, este artículo diría: "A los efectos de esta ley, por colonización se entiende el conjunto de medidas a adoptarse de acuerdo con ella para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y el bienestar del productor familiar y del trabajador rural".

Estas dos simples palabras("productor familiar") además de  otras 59 modificaciones desnaturalizan el concepto esencial de la colonización como la entendían los legisladores de aquella época y como lo entendí el dirigente tupamaro Raúl "Bebe" Sendic, fundador del Movimiento por la Tierra.

En resumen,desnaturalizar el artículo primero, significa que con la expresión "productor familiar" se abren las puertas para que los estancieros y sus hijos accedan a los campos del Instituto Nacional de

Colonizción. ¿Acaso el estanciero no es un "productor familiar"?

Qué lejos, este ministro que se sienta en el banquete del Poder Ejecutivo junto a George W. Bush, del camino ideológico y político de

Raúl "Bebe" Sendic, qué lejos de un Instituto de Colonización con tierras para los más desprotegidos y los más explotados.

GRAVAR EL LATIFUNDIO

GRAVAR EL LATIFUNDIO

Colonia Eduardo Acevedo, ocupada por productores lecheros. 

 

Por la justicia, por la gente

William Yohay

 El país presenta hoy una estructura de la propiedad de la tierra igual o peor que la existente a principios de siglo.
Según el último censo, que data de 2000, 8 mil predios acaparan el 75 por ciento de la tierra agropecuaria del país. Si se conociera a los propietarios, y se actualizaran las cifras, esta concentración de la propiedad se mostraría mucho mayor.

Esta estructura concentrada, con los bajos o nulos impuestos a la propiedad, crean las condiciones para bajos niveles de inversión y producción. Simplemente, comprar más campo es más barato que invertir.
 
Aunque esta política tiende a aumentar el valor de la tierra, al abaratar el costo fijo de mantener su propiedad, también es cierto que, tal como está ocurriendo ahora, grandes capitales nacionales, pero sobre todo extranjeros, ven una oportunidad de comprar grandes extensiones, que aún a los valores actuales, sensiblemente mayores a los de hace algunos años, son muy baratos en el contexto internacional.

El aumento de precios genera a su vez un entorno especulativo propio. Todos se quieren sumar al carro de los propietarios de un bien que sube de precio sin cesar. Pero muchos de ellos no son empresarios interesados en producir. Sólo quieren esperar que un activo cuya propiedad genera pocos costos fijos suba de precio para realizar una jugosa ganancia.

La creación de un impuesto a la propiedad de la tierra que la encarezca tiende a desmontar estos mecanismos perversos. Sobre todo si el producido se vuelca a comprar tierra para llevar adelante un proceso de reforma agraria que vaya poco a poco modificando esta realidad.

Clientelismo. El país cuenta desde 1948 con una ley que permite asentar gente en el campo. Y no sólo eso, sino que regula todo el proceso de creación de colonias bajo distintas modalidades (propiedad, arrendamiento, predios individuales, predios cooperativos) y, en forma detallada, estudia cada uno de los casos posibles y los mecanismos para hacerlos funcionar. Llega a prever la creación de unidades agroindustriales en el campo, las modalidades de financiamiento estatal, su recuperación y un largo etcétera. Es la ley de colonización, la 11.029.

No ha habido voluntad política en las últimas décadas para aplicarla. Simplemente, al Instituto Nacional de Colonización (INC), creado como organismo rector por esa ley, se le ha dejado librado a la inercia burocrática, el clientelismo político y la casi muerte por inanición. La lista de miles de aspirantes a colonos ha permanecido casi incambiada y los pocos predios adjudicados en los últimos tiempos lo han sido a clientes políticos de los gobiernos de turno

Se trata de darle recursos al INC, además, por supuesto, de cambiar la raíz de su funcionamiento. Recursos para comprar tierra pero también para financiar la instalación de colonos en el campo, el capital inicial en asesoramiento, instrucción, infraestructura básica, equipos, animales, insumos, lo imprescindible para que los emprendimientos sean exitosos.

Por supuesto que también se trata de rescatar a muchos colonos ya instalados, a quienes el abandono, las políticas agresivas hacia el pequeño productor, la ausencia de asesoramiento y apoyo, tanto desde el punto de vista agro-veterinario como el de la comercialización, han llevado al borde de la desaparición como tales.

Hablamos, nada más ni nada menos, de la base material para una política social y económica agropecuaria, de cuya inexistencia tanto chacharean algunos políticos de hoy.
Ciertamente no es la revolución. Pero es algo factible ahora, a poco que haya voluntad política de hacerlo.

Otros tiempos. En nuestro país vivimos lo que ya Samuel Behak en los 80 llamó “la contrarreforma agraria”. Y cada vez hay más pobreza y exclusión. Entre 1950 y la actualidad han desaparecido más de 30 mil explotaciones agropecuarias...más pobres, más excluidos, más delitos, más droga...más...

En 1967, durante el gobierno de Pacheco Areco, se creó un impuesto progresivo a la propiedad de la tierra. Se basaba en una producción mínima fijada para cada padrón rural en base a un índice que pasó a llamarse Coneat (Comisión para el Estudio Agro Económico de la Tierra). Todo el país fue relevado con ese fin. Durante la dictadura, este impuesto, conocido como Improme, fue derogado. El poder de la rosca agropecuaria se impuso una vez más.

Durante la vigencia del Improme el INC adquirió la mayor cantidad de tierra en su historia. El latifundio de Silva y Rosas, consigna histórica de los peludos de Bella Unión, fue adquirido por el INC en esa época. Entendemos que la reinstalación de este impuesto, que podría recaudar más de 200 millones de dólares al año, permitiría encarar un proceso de recaudación serio. No es necesario cambiar la Constitución de la República ni afectar derechos de propiedad. Lo puede hacer el gobierno con la mayoría parlamentaria con que cuenta.

Un comentario final merece el impuesto recientemente aprobado, que grava con un 5% las ventas de campos. Su aplicación, según el ministro José Mujica, está recaudando unos 400 mil dólares mensuales, o sea unos 5 millones de dólares anuales. Con los actuales valores de la tierra, estimamos que se podrían adquirir unas 3 mil hectáreas anualmente. Para tener una idea, el INC administra hoy unas 500 mil hectáreas. Para duplicar esa superficie al ritmo propuesto por el gobierno harían falta 150 años. Como quien dice un proceso de reforma “progresista”.

En cambio, la implementación de un Improme podría colonizar, teniendo en cuenta las inversiones accesorias necesarias, 50 mil hectáreas anuales. Se podrían asentar en la tierra varios miles de compatriotas por año. Y todo eso sería financiado por el sector más beneficiado por la coyuntura económica actual, el latifundio.