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MOVIMIENTO POR LA TIERRA

Artículos de Prensa

Nos están robando el país

Nos están robando el país

¿Hasta cuándo, señores gobernantes, seguirán absteniéndose  de tomar medidas que frenen la marea apropiatoria de nuestro suelo, a manos de las multinacionales extranjeras?
Vuestro quietismo cómplice los hará cargar con la pesada  responsabilidad,a partir del instante en que estalle el detonante de esta situación  que se tornará explosiva,  obligando a los orientales  a librar una dolorosa y dura batalla en la defensa  del territorio.
Multinacionales provenientes de los Estados Unidos y de Europa, adquieren tierras a precios de usura, propiedad de productores endeudados  y fundidos.

La expansión sojera y forestal  hizo  que desde el  1ro. de enero del año 2000 al 30 de junio  del año 2006 casi  cuatro millones de hectáreas  fueran vendidas.   La cuarta parte de la superficie agropecuaria de nuestro país.

La mayoría de los adquirentes fueron inversores extranjeros ,  escondidos bajo el disfraz de las sociedades anónimas.

La sangría continúa.

Fuertes capitalistas brasileños han comprado y siguen comprando grandes extensiones de tierra sobre la frontera uruguaya, como así también capitalistas argentinos lo hacen del lado del río Uruguay.

Inversores brasileños se han hecho dueños de varios frigoríficos, lo que les permite manejar el 40 por ciento de la faena para la exportación.
Petrobras también entró al Uruguay haciéndole una fuerte competencia a ANCAP.
En este último mes,la empresa  “ gaucha “  Camic entabló  tratativas para comprar  la Sociedad Anónima Molinos  Arroceros Nacionales ( SAMAN ), la más grande empresa arrocera del Uruguay,que canaliza   la mitad de la produccion de arroz que se cosecha en el país.
En  este  desalentador panorama , con una  cada vez mayor enajenación de tierras y empresas ,  el “Uruguay  Productivo”  ¿ para quién?

Por tierra y libertad

Por tierra y libertad

Al Pueblo oriental

 

Han pasado muchos años desde que nuestro  padre Artigas junto a nuestro pueblo luchara por el derecho a que todos los orientales humildes tuvieran tierra, trabajo y libertad.
Hoy como ayer, desde la cuchilla de Itacumbú al Norte,hasta el  Santa Lucía en el  Sur,desde el corazón de la  patria a orillas del Cuaró, del Cebollatí, San Salvador  y Queguay, los hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, seguimos luchando  por el derecho a vivir en este pedazo de América en forma digna, libre , justa y soberana.

Los que trabajan de sol a sol.
Quienes esquilan ovejas de otros  y arrean vacas ajenas.
Los que siembran y cosechan , con lluvia, frío o calor, sin recoger otra fruta que  la pobreza.
Los hacheros de bosques ajenos.
Los que aran pedacitos de tierra que se agotan y se van.
Los maestros que ven día a día despoblarse de niños sus escuelas rurales, niños que con sus padres emigran a la ciudad.

Por todo esto decimos que estamos cansados de tantos años de injusticia y explotación.
Que son muchos años de lucha para poder vivir.
Que seguiremos luchando  para que se haga realidad  lo que nuestro Artigas   proclamó en su Reglamento de Tierras  de l8l5.

Hoy una vez más convocamos a todos los trabajadores del campo, a los pequeños productores, a los maestros, a los aspirantes a tierra y a todos los orientales honestos y humildes, amantes de su tierra para que unan sus brazos y así forjar esta herramienta llamada Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza.

El Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza nace al calor de las largas luchas  que, desde nuestros antepasados  hasta hoy, levantan las banderas de  tierra, trabajo, justicia y libertad.

Hoy como ayer lucharemos para cambiar en este Uruguay lo que queda de injusticia y de pobreza, para desterrar el analfabetismo del campo y llevar a todos los rincones la atención médica para que nuestros hermanos  no abandonen su pago por falta de trabajo o de tierra para trabajar.

Luchamos contra los explotadores que roban el salario del trabajador, no pagándole lo que con su trabajo se ganó, obligándolo a trabajar de sol a sol  sin pagarles las horas extras.
Nuestro Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza  tiene hondo contenido social , y no pertenece a ninguna organización política, sindical o religiosa.

Estamos con todos los explotados del campo y con los que hagan suya su lucha.  Estamos junto a los que desde el surco, el tambo, la taipa, el cañaveral, la escuela, la cooperativa, se oponen y luchan  contra la injusticia, el atropello, la explotación de unos pocos sobre muchos.

Hacemos un llamado a forjar el Movimiento por la Tierra y  contra la Pobreza, creando  Comités por la Tierra, tal como lo fueron los Cabildos Artiguistas, en todos los rincones el país, en las zonas suburbanas, en los cinturones de miseria, en los pueblos, villas y caseríos, en las chacras y en las estancias ,en fin, donde  haya pueblo que sufra y que aspire a hacer suya  la lucha por:

-una ley que haga posible la propiedad social de la tierra

-salario justo para el trabajador rural

- expropiación de los latifundios y de las grandes extensiones de tierra en manos de     las multinacionales gringas

-entrega a los asalariados aspirantes a colonos de las tierras del Estado o embargadas por el mismo

-creación de auténticas cooperativas que atraigan y arraiguen en el campo a la juventud, la mujer, la familia en general, revirtiendo así la emigración rural y repoblando la campaña.

-defensa del pequeño productor, por una justa comercialización, créditos baratos y asistencia técnica

-salvaguarda del medio ambiente, prohibiendo el uso de plaguicidas nocivos, y conservación de los recursos naturales, aire, agua, playas, suelos y bosques

La semilla, el agua, la vida.

La semilla, el agua, la vida.

Los días 24, 25 y 26 de agosto próximo pasado se realizó el 7° Encuentro de Semillas en las amplias instalaciones de la Comunidad del Sur, con la asistencia de unos 180 agricultores orgánicos inscriptos.-
En la fiesta, además del tradicional intercambio de afectos, experiencias y semillas propias producidas orgánicamente con variedades nativas desarrolladas en cada región (semillas con historia humana), aparecieron sobre la mesa "novedades" (para nosotros) como la quinoa o kinwa, un cereal altamente nutritivo cultivado por los pueblos indígenas desde hace miles de años, además de otras que pudimos degustar a la hora de las comidas.

Entre los diversos talleres realizados, el Movimiento de Lucha por la Tierra (MLT) fue invitado a participar en una discusión sobre la problemática del acceso a la tierra, que contó con interesantes intervenciones de los numerosos participantes.
Además del carácter especial y finito del recurso tierra, se desarrolló la idea de que nuestra vida se apoya sobre tres patas (tierra, agua y semilla) que podemos manejar; su apropiación en pocas (y extranjeras) manos y la imperiosa necesidad que tienen los pueblos (y los agricultores) de pasar a otras formas de tenencia y gestión más acordes con la función social que debieran tener como fuente de vida digna.
Fue un interesante intercambio que continuaremos todos los sábados en nuestro local (Miguelete 1857), al que invitamos a los interesados

Apareció periódico Tierra

Apareció periódico Tierra

El pasado 16 de marzo, día en el que se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Raúl Sendic, el Movimiento por la Tierra lanzó el primer número de su periódico. Transcribimos a continuación cinco de los artículos incluidos en esa edición.

ENTREVISTA A WASHINGTON RODRIGUEZ BELLETTI

ENTREVISTA A WASHINGTON RODRIGUEZ BELLETTI

Bella Unión: Rodriguez Belletti (sentado, derecha) en tierra ocupada.                 


“Si no dan la tierra, se toma”

Washington “El Flaco” Rodríguez Belletti vivió 10 años con los peludos de Bella Unión, estuvo presente en cinco marchas por la tierra-de las que fue uno de los organizadores- y hoy milita activamente en el Movimiento por la Tierra, fundado por Raúl Sendic en 1987. Fiel a sus ideas, subraya que el latifundio es la consecuencia de un robo, de un despojo que atenta contra la vida. Y afirma:

-Al igual que el agua, el aire y la luz del sol, la tierra no tiene dueño. Nuestros pueblos originarios nos han enseñado que eso es así. Ellos dicen:”El hombre no es el dueño de la tierra. La tierra es la dueña del hombre”. La tierra es un bien social. Ni el Estado ni los privados tienen derecho a apropiarse de ella. Toda apropiación de la tierra atenta contra la naturaleza, porque le impide satisfacer a pleno las necesidades vitales del ser humano. La apropiación de la tierra por unos pocos despoja a millones de personas en todo el mundo. En el socialismo, la organización social del futuro, serán duramente penados quienes se apropien de la tierra, especulen, la comercialicen comprándola y vendiéndola. El que trabaja la tierra tiene derecho a administrarla pero no a poseerla en propiedad ni dejarla en herencia. Sus hijos o nietos adquieren el derecho a administrarla, a condición de que la trabajen.

-Cuando trabajadores de Bella Unión ocuparon primero 36 hectáreas y casi 400 después, los estancieros de la Asociación Rural sacaron a relucir sus títulos de propiedad y exigieron criminalizar a los “infractores”. ¿Tenían razón?

-Esos títulos no acreditan la propiedad de la tierra. Lo que acreditan es el robo legalizado.

-Explicame eso...

-Nadie recibió la tierra de un dios todopoderoso y tampoco la madre naturaleza la entregó a un puñado de elegidos. El primero que se apropió de la tierra la robó. Los charrúas, chanáes, guenoas, bohanes, yaros, arachanes y guaraníes que poblaban estas tierras las recorrían libremente, sin haberse topado nunca con un cerco de piedras o una alambrada demarcatoria de propiedad privada. Durante tanto tiempo que vivieron sobre este suelo a ninguno de ellos se le ocurrió adueñarse de un pedazo de tierra. Pero un día, a hierro y sangre, fuego y muerte, desembarcaron españoles y se adueñaron de este suelo. No sin lucha. El invasor Juan Díaz de Solís cayó acribillado por las flechas charrúas. Durante tres siglos los invasores fueron hostigados porque la libertad era la esencia del indio. El rey de España, sentado en su trono, repartió a manos llenas falsos títulos de propiedad entre sus súbditos. Con el correr del tiempo esos títulos falsos pasaron de mano en mano a cambio de dinero o por herencia. Hoy, la mayoría de esos títulos está depositada en las cajas fuertes de bancos extranjeros, empresas multinacionales y grandes latifundistas que se han apropiado de una enorme parte del país. Y lo siguen haciendo con la complicidad del gobierno progresista. Por ejemplo, las multinacionales están comprando cientos de miles de hectáreas para forestar y producir celulosa. Por eso nuestra prédica está dirigida hacia los trabajadores y el conjunto del pueblo para que no reconozcan la legalidad de esos títulos falsos. Y para que apoyen a los trabajadores que se unen, se organizan y ocupan tierra para recuperarla y trabajar en ella.

-¿Qué formas organizativas deben darse, para trabajar la tierra, los trabajadores que la ocupan?

-El numeral 6 de la declaración de principios del Movimiento por la Tierra, fundado por Raúl Sendic al salir de la cárcel, dice: “La distribución de la tierra debe estar basada en proyectos de trabajo colectivo, comunidades, cooperativas, grupos de autogestión productiva”. O sea que Sendic no pensó nunca trabajar las tierras retomadas con mano de obra asalariada. Sendic dedicó toda su vida a luchar para abolir las clases sociales y terminar con la explotación del hombre por el hombre. Nosotros entendemos que en la lucha contra los grandes terratenientes y contra el latifundio podemos trabajar junto a los pequeños y medianos productores. Pero no perdemos de vista que el pequeño productor quiere llegar a ser mediano y el productor mediano sueña con llegar a ser grande. Todo esto sin salir del sistema de explotación capitalista.

-¿Las formas cooperativas de trabajo contribuyen a hacer desaparecer al capitalismo?

-Pienso que las relaciones de producción, no antagónicas sino solidarias, que se dan dentro de una auténtica cooperativa hacen que esta sea una herramienta formidable para el desarrollo de la conciencia de clase de quienes allí trabajan. Vayamos por partes. Una de las herramientas creadas por los trabajadores para defender sus intereses es el sindicato. En la lucha sindical el trabajador aprende con el conjunto a dar los primeros pasos y toma conciencia del verdadero lugar que ocupa en la producción. Aprende de qué lado está él y de qué lado está el patrón. Aprende que los dos no están del mismo lado, como lo quiere hacer creer el capitalista. Aprende que el trabajador sin el patrón puede producir y que el patrón sin el trabajador no puede producir. Y aprende a diferenciar los papeles de uno y otro en el proceso productivo. Aprende que el patrón es el dueño de la tierra, de las fábricas, de las herramientas, que el patrón es quien organiza la producción y contrata mano de obra asalariada. Aprende que cuando el producto hecho por el trabajador llega al mercado y se vende, el patrón recibe el valor dinero en forma de ganancias. Aprende que el patrón tiene una visión del mundo aceptable, desea que la organización social capitalista, donde los esclavos asalariados engorden a los patrones, sea eterna, que no desaparezca nunca. Por el contrario, el trabajador también aprende que él no es dueño de la tierra, de las fábricas, de las máquinas, de las herramientas. El trabajador es el dueño de su energía, su fuerza de trabajo, que vende a sus patrones. Al trabajador no le está permitido organizar la producción. Y una vez que sale al mercado y se vende el producto que fabricó, sólo recibe una ínfima parte, en sueldo o en salario. Y por último, el trabajador tiene una visión del mundo que rechaza porque la organización social capitalista es la causante de todas sus desgracias. El trabajador aprende a unirse, organizarse y pelear para que algún día pueda cercar, aniquilar, hacer añicos al capitalismo y crear una sociedad más justa y equitativa, el socialismo.

-¿La cooperativa es un paso adelante?

-Sí. En ella la explotación del hombre por el hombre no tiene cabida, las relaciones entre sus miembros no son antagónicas sino fraternales, solidarias. En la cooperativa los trabajadores aprenden también a organizar, planificar y llevar adelante la producción. Antes, cuando eran explotados y vendían su fuerza de trabajo al capitalista, cobraban un salario y no tenían que pensar más. En la cooperativa deben aprender a administrar, comprar los insumos, la materia prima, llevar la contabilidad, organizar la producción, vender, y las mil tareas necesarias para que el emprendimiento sea exitoso. Sobre esto dice un manifiesto de los compañeros de Copograf:  “Las cooperativas de producción ofrecen la oportunidad a toda la clase trabajadora de aprender a demostrar en la práctica que la clase trabajadora organizada puede gestionar una empresa sin la necesidad del capitalista”. Pero nos hemos extendido. Volviendo al tema de la tierra se debe subrayar que la tierra no tiene dueño y que los títulos de propiedad que sacan a relucir los latifundistas sólo “legalizan” el robo. Por eso nuestra consigna es: “La tierra no se mendiga. Se gestiona, y si no la dan se toma”.

RAUL SENDIC

RAUL SENDIC

Un hombre luminoso

Jorge Selves

Hay hombres que oscurecen la vida de los pueblos, como si la pintaran de negro. Hace pocos días nos visitó uno, masivamente rechazado por la conciencia antiimperialista de nuestro pueblo y agasajado por la cúpula del gobierno. Así pasa con los genocidas en la historia: siempre encuentran una alfombra roja donde los débiles recogen sus migajas. Hasta que la historia los borra del mapa para siempre. Así pasó con Hitler y así pasará con mister Bush.

Pero hay hombres que aclaran la vida de los pueblos y, trascendiendo su muerte, la iluminan. Son pocos, pero imprescindibles. Son el sostén moral de millones de hombres y mujeres, jóvenes y viejos que siguen soñando con una sociedad más justa, más humana y solidaria. Hombres que con sólo mirar la cara a los que cambiaron tan groseramente el rumbo les recordarían que la vergüenza es un valor revolucionario... y que la honestidad no cotiza en la bolsa porque no se tranza.

Qué difícil es hablar de esos grandes hombres, que se metieron en nuestras cabezas y en nuestros corazones como un índice de hierro. Forjadores de conciencia, luchadores incansables, no les alcanzó una vida para abrir caminos y siguen en el surco.
 
En el de los más humildes. Porque en el surco de la caña está Sendic, mitigando el sudor de los peludos, que con el verso de la tierra propia pasan del patrón gringo al patrón Estado.Como está en la fábrica recuperada por el obrero que hace de un espacio abandonado por el capitalista un lugar colectivo para pelear la vida.

En el camino del estudiante también está Sendic, cuando tiene que elegir  lucrar con la profesión o volcar a la gente el porvenir. En los intelectuales también está Sendic, cuando tienen que elegir vender ideas para vivir o vivir para aportar ideas por las que vivir.
En el del militante honesto siempre está Sendic, “El Bebe”, por encima de banderas. Forjando la unidad sin exclusiones, rechazando aparatismos. Disparando sarcasmo al discursismo y mirando lejos, tan lejos que a veces nos costaba seguirle la mirada.

Ese fue su lugar privilegiado en el 50, el 60, 70 y el 80, donde desde el fondo de un aljibe se anticipó como nadie al problema de la deuda externa, demostrando que su única solución era el no pago. Estableció con meridiana claridad la relación entre la deuda externa e interna, la extranjerización de la banca y el latifundio, como enemigos directos del pueblo y los responsabilizó de su pobreza extrema. Y una vez más, ya sin moto y sin campera, plantó sus banderas: el plan por la tierra y contra la pobreza, como solución global e inmediata para las penalidades del pueblo trabajador.

Forjó las herramientas: el movimiento por la tierra y contra la pobreza.(Una vez le pregunté ingenuamente: “¿Cómo es eso de luchar contra la pobreza?” y me contestó: “Es que hay tanta que ya es un enemigo a erradicar con urgencia...”).
Y soñó, porque no pudo verlo, con un Frente Grande, un gran aparato político del pueblo construido desde abajo y sin exclusiones, capaz de aislar y quebrarle el espinazo a la oligarquía financiera y terrateniente.

Lo planteó sin mezquindad, porque ningún dirigente de la izquierda uruguaya estuvo más lejos de vanguardismos que Sendic. Su ausencia de personalismo y su humildad le permitían en cada minuto ver un quehacer para todos los que esperaban un cambio de verdad.
 
Un 16 de marzo de 1925 nacía este hombre luminoso, que sigue aclarando la vida de los pueblos. De sus hazañas y proezas ya hay libros, películas, anécdotas. Allí aparece el guerrillero heroico, el rehén más castigado, el fundador de sindicatos cañeros, remolacheros, arroceros...¿elige uno la rima o la elegía él? La elegía él, Sendic, porque buscaba en el norte a los más olvidados de su tierra. El clandestino más buscado, el como Artigas tupamaro. El hombre más venerado por los de abajo, aquellos que custodiaron su féretro más de 20 kilómetros con claveles rojos hasta su última morada en el cementerio de La Teja. Y el más odiado por los de arriba, que nunca pudieron doblegarlo ni colocarlo con sus cámaras mediáticas en un cómodo sillón de gobernante.

Es bueno que todo esto se conozca porque hace a su memoria. Pero también es necesario, imprescindible como fue Sendic, que se conozcan sus ideas, esas que de tan vigentes aclaran la vida de los pueblos, iluminan las ocupaciones de tierra y de fábricas abandonadas por el lucro y recuperadas por el proyecto colectivo. Tu proyecto, Raúl, fue colectivo. ¡Feliz cumpleaños, Bebe!

Y quedate tranquilo que en todos los surcos que sembraste hay un vivero de pequeños Rufos colectivos, rebeldes y tozudos. Quién te dice que de tanto germinar juntitos no hagan de tu sueño, en esta tierra, un paraíso.

 


Contrarreforma agraria

Contrarreforma agraria

Ricardo Cayssials(*)
 
Uruguay es uno de los pocos países de América Latina y el Caribe que tiene desde 1948 una ley de colonización(ley 11.029), capaz de ser utilizada como una gran herramienta jurídica para impulsar y desarrollar un gran Plan de Colonización en nuestros territorios rurales.
 
Esa potencialidad de nuestro marco jurídico no está siendo utilizada y es muy triste constatar verdaderos bolsones de pobreza rural en áreas ocupadas por colonias del Instituto Nacional de Colonización (INC), dejadas a la deriva de un modelo neoliberal, que para nada está ayudando a esos colonos y sus familias a enfrentar el largo proceso de contrarreforma agraria imperante en nuestro Uruguay rural.
Hay quienes fundamentan que la Reforma Agraria en Uruguay es un tema de “agenda política” de trasnochados intelectuales de café, que además no saben nada de la tierra y el agua como recursos naturales básicos para la producción agrícola en el sentido amplio.

Aceptando este enunciado como una “verdad” o “certeza no discutible” (estamos en la era del “fin de las certezas”), me adelanto a señalar que el gran desafío actual es cómo enfrentar y revertir el largo proceso de contrarreforma agraria vigente en este Uruguay de hoy, donde su espacio agrario está siendo sometido a fuertes impactos ambientales negativos (aceptados por los gobiernos anteriores y aún no encarados con auténtica voluntad política por el actual), lo cual viene provocando y desencadenando serios procesos de degradación del medio rural uruguayo. Los monocultivos, ya sea estos de eucalitptos, soja, caña de azúcar o arroz; las siembras directas mal realizadas; la práctica de períodos recurrentes de sobre-pastoreo con las consiguientes degradaciones de pasturas naturales e incluso erosión de suelos y degradación de aguadas naturales; el avance en la desecación de humedales, etc, conjuntamente con incrementos sustanciales en la extranjerización de la tierra; la expulsión de grandes contingentes de pequeños y medianos productores, así como asalariados rurales, los cuales pasan a ocupar las periferias urbanas, generando el grave fenómeno de los recientes incrementos exponenciales de los llamados “asentamientos irregulares”, fruto de este modelo civilizatorio, que no sabe reconocer en su gente la principal riqueza del país.

¿Qué hacer? La primera prioridad es frenar el proceso de contrarreforma agraria vigente en Uruguay. La presión por acceder a tierras y aguas cada día se manifiesta con mayor fuerza a lo largo y ancho del país, en gran parte explicada por los niveles nunca alcanzados hasta ahora en materia de precios de la tierra. Quien antes accedía por la vía de contratos de “pastoreo”, hoy día ya no lo puede hacer y es forzado a “pastorear” su ganado en los bordes de nuestros caminos rurales, llegando incluso a “alambrar con eléctrico” tramos considerables. Este nuevo paisaje ganadero, antes sólo visible en tiempos de sequía, hoy se puede observar en casi todo el Uruguay, siendo más frecuente en ese norte profundo donde los niveles de pobreza rural se expresan con mayor nitidez.
Nuestras actuales colonias del INC deberían ser nuestros puntos de apoyo para revertir este proceso de contrarreforma agraria y para eso sólo falta demostrar que existe real voluntad política para aplicar en todos sus términos la ley 11.029 y transformar las hoy empobrecidas colonias en auténticos ejemplos de “Desarrollo Rural Sustentable”, donde las cuatro dimensiones básicas de conservación de recursos naturales y bienes culturales, eficacia y eficiencia económica, equidad social en la distribución de esfuerzos y beneficios se concretice en justicia en la satisfacción de las necesidades sociales y espirituales y que todo esto se encuadre en una auténtica y real participación de todos los ciudadanos involucrados en la toma de decisiones (autoridades, productores, trabajadores, mujeres, niños y jóvenes, así como adultos mayores de esas comunidades).

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) junto con el INC tienen todo para hacer realidad esta primera acción, no para hacer la reforma agraria (que habrá que hacer), sino para frenar y comenzar a revertir la ya mencionada contrarreforma agraria.

En notas posteriores nos preguntaremos por qué no se aplica el impuesto a la Productividad Mínima Exigible (Improme), otro gran instrumento (herramienta) para contribuir y revertir este flagelo de la contrarreforma agraria, que hoy permite a grandes multinacionales de los monocultivos poseer la propiedad de más de 100.000 hectáreas, contribuyendo a acelerar el proceso de concentración de la propiedad privada de la tierra y el agua, negadas a los pequeños y medianos productores, así como a quienes quieren trabajar estos recursos naturales esenciales del patrimonio nacional.

 * Ingeniero agrónomo

Más latifundio

Luis Córdoba (h)

Insólito. Este "gobierno progresista" pretende modificar la ley de
Colonización (11.029).

Lo que no se realizó durante la dictadura militar, los gobiernos blancos,colorados y los de coalición lo hace este Poder Ejecutivo del ministro Mujica, quien cuando era tupamaro fue uno de los mayores defensores de la ley de Colonización.

El artículo 1 de la ley expresa: "Del concepto de colonización; Artículo 1) A los efectos de esta ley, por colonización se entiende el conjunto de medidas a adoptarse de acuerdo con ella para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación,procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y el  bienestar del trabajador rural".

De acuerdo con lo que pretende el gobierno, este artículo diría: "A los efectos de esta ley, por colonización se entiende el conjunto de medidas a adoptarse de acuerdo con ella para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y el bienestar del productor familiar y del trabajador rural".

Estas dos simples palabras("productor familiar") además de  otras 59 modificaciones desnaturalizan el concepto esencial de la colonización como la entendían los legisladores de aquella época y como lo entendí el dirigente tupamaro Raúl "Bebe" Sendic, fundador del Movimiento por la Tierra.

En resumen,desnaturalizar el artículo primero, significa que con la expresión "productor familiar" se abren las puertas para que los estancieros y sus hijos accedan a los campos del Instituto Nacional de

Colonizción. ¿Acaso el estanciero no es un "productor familiar"?

Qué lejos, este ministro que se sienta en el banquete del Poder Ejecutivo junto a George W. Bush, del camino ideológico y político de

Raúl "Bebe" Sendic, qué lejos de un Instituto de Colonización con tierras para los más desprotegidos y los más explotados.